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jueves, 3 de abril de 2014

'Noé': La misión divina de Russell Crowe

Plagas, castigos, pruebas a vida o muerte y, como en el caso de Noé, diluvios universales. Esas eran las recetas del Dios del Antiguo Testamento. Una deidad vengativa y cruel con aquellos a los que creó a su imagen y semejanza. Todo lo contrario de la figura divina y redentora que se nos muestra en el Nuevo Testamento tras el advenimiento de Jesucristo, su hijo reencarnado.

Ahora y con miles de años de diferencia, Darren Aronofsky (El Luchador, El cisne negro) apuesta por el Dios vengador para aproximarse a la figura bíblica de Noé, en una película homónima que trata la vida de este personaje desde una perspectiva dramática y, en cierto modo, aventurera, metiéndose de lleno en un mundo de ficción con algún que otro mensaje previsible.

Russell Crowe se mete de lleno en la piel de Noé para cumplir la misión encomendada por el Creador.

Russell Crowe, el eterno gladiador, es el encargado de ponerse en la piel del inmaculado Noé, descendiente de Set, para llevar a cabo la misión divina de construir un arca y separar a los puros y justos de los impuros, en una Tierra donde el ser humano se ha corrompido por la semilla de Caín, aquel que según las sagradas escrituras mató a Abel. De esta manera solo los animales, de pureza incorruptible, tienen la oportunidad de salvarse del funesto destino que le depara a a la humanidad, acudiendo en parejas a llenar el arca por mandamiento celestial.

Jennifer Conelly se convierte en la sufrida esposa de Noé.
El actor neozelandés, acostumbrado a estos macroproyectos, se siente como pez en el agua -nunca mejor dicho- dando vida a personajes con fuerte arraigo familiar, carácter y personalidad; fieles a sus ideales y con un propósito firme y honesto en la vida. Esas son las características que va desarrollando a lo largo del filme un Crowe caracterizado para la ocasión, a pesar de vacilar ante los obstáculos que el divino creador le interpone en su camino.

Él encabeza un reparto digno de mención, empezando por Jennifer Connelly, con la que repite tras Una mente maravillosa que además le valió a la actriz el Oscar en la categoría femenina principal. En esta ocasión, Connelly es la sufrida esposa de Noé, nexo de unión entre los díscolos hijos de la pareja que luchan internamente entra la lealtad hacia su progenitor y el ansia por conservar la vida.

Watson y Lerman repiten juntos tras Las ventajas de ser un marginado.
Capítulo aparte, dentro del elenco de secundarios, merecen la pareja juvenil de Las ventajas de ser un marginado; o lo que es lo mismo, Emma Watson (Harry Potter) y Logan Lerman (Un invierno en la playa) -una bendita aparición la de estos dos interpretes-. Verlos juntos nuevamente en pantalla produce satisfacción y, a su favor, hay que decir que cumplen con esmerado acierto los roles que juegan en la película.

Completan el reparto, entre otros, Ray Winstone como la cara amarga y vil del ser humano, descendiente de Caín; y finalmente, Athony Hopkins haciendo de si mismo, es decir, un sabio anciano capaz de lo mejor y tocado por la varita mágica de la experiencia que dan los años. Un papel hartamente interpretado por el británico que interpreta de maravilla registros históricos -véase C.S Lewis en Tierras de Penumbra o Phtolomeo en Alejandro Magno-.

Aronofsky y los terrenos pantanosos

Desde luego el casting no podría haber sido mejor seleccionado. Todos los intérpretes están correctos en sus papeles y ninguno desentona; todo lo contrario. Sin embargo, el problema de la película radica en otro estadio: el del guión. Aronofsky surca las aguas -al pelo en esta película- del drama pasando por la aventura y la ficción, pero sin profundizar en ninguno de ellos, dejando un sabor amargo conforme el filme se va desarrollando.

Este agrio efecto se recrudece por la previsible intención de Aronofsky de intentar agradar a todo el mundo y no casarse con nadie -por el miedo al qué dirán, sin duda alguna-; algo que a veces es inevitable negar. Y es que, como es obvio, la historia de Noé parte de una concepción religiosa. No en vano es uno de los pasajes de la Biblia más populares; con lo cual, resulta obligada la aparición de un Dios, el de la tradición judeocristiana sin ir más lejos, creador y causa de todas las cosas que se aparece en sueños Noé para transmitirle su mensaje.

El realizador neoyorkino conoce, como muchos, que de un tiempo a esta parte está mal vista la condescendencia con elementos religiosos, y si son occidentalizados, más aún. Por eso, y con calzador, introduce elementos evolutivos, contradictorios con la teoría de la creación a la que pertenece esta parte de la historia, para contentar a todo el mundo y no naufragar por terrenos pantanosos que, en verdad, ni le van ni le vienen.

Espectaculares imágenes hacen de Noé una delicia visual.
Así, la película va tocando varios géneros y consigue entretener, con una historia que encierra en si misma todos los clichés habidos y por haber del cine de aventuras, el drama y la fantasía. A saber: los gigantes, la lealtad entre los personajes y la eterna lucha del bien contra el mal, algo que, por otro lado, caracteriza al libro sagrado.

La espléndida fotografía y una banda sonora acorde con la épica de las imágenes contribuyen a crear un clima de entretenimiento que, pese a los miedos del director y guionista, consigue sacar a flote una película vistosa y de fácil visualización. Un resultado que, pese a todo, se agradece.

Ficha Técnica


Título original: Noah

Género: Aventuras / Fántastico / Drama

Año: 2014

Duración: 138 min.

País: Estados Unidos 

Director: Darren Aronofsky

Guión: Darren Aronofsky, Ari Handel

Música: Clint Mansell

Fotografía: Matthew Libatique

Reparto: Russell Crowe, Jennifer Connelly, Emma Watson, Anthony Hopkins, Ray Winstone, Logan Lerman, Marton Csokas, Dakota Goyo, Douglas Booth

Puntuación: 7/10

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