Páginas

jueves, 7 de agosto de 2014

'Mil veces buenas noches': La decisión de Binoche

Familia o trabajo. A priori una duda de fácil resolución teniendo en cuenta lo que hay en juego. Sin embargo, el problema radica cuando la vida laboral es más que una obligación, un sustento o una forma de vida y se convierte en verdadera pasión. Algo irrenunciable sin lo cual la existencia no tiene sentido.

Los protagonistas junto al director (Golem Films).
Este es el dilema al que debe enfrentarse Juliette Binoche (Chocolat, El paciente inglés) en la película escrita y dirigida por Erik Poppe, Mil veces buenas noches, título que resume perfectamente el drama que al que vamos a asistir. La fascinante actriz francesa da vida a Rebecca, una de las mejores fotógrafas de guerra del mundo. Con un comienzo estremecedor, el realizador noruego sitúa a la protagonista en Kabul, donde su cámara capta la preparación y posterior inmolación de una terrorista suicida.

Rebecca resulta herida en el atentado y es trasladada a casa, donde le esperan su marido Marcus -Nicolas Coster-Waldau (Juego de Tronos, Mamá)- y sus dos hijas menores. El regreso al hogar resulta tormentoso, desembocando en un torrente emocional que pone a prueba el poder de la familia, que no aguanta la presión del trabajo de la reportera gráfica, y la devoción que esta siente por tomar el momento exacto de un conflicto a través de su objetivo.

Mediante elementos oníricos, primeros planos y un ritmo pausado, Poppe retrata con excesivo drama la disyuntiva que se le presenta a Binoche, obligada a tomar una decisión que, en condiciones normales, no supone ningún problema. La actriz gala encarna la vehemencia por una profesión que ama. El instinto más puro del ser humano de guiarse por sus pasiones. Pero uno no es joven eternamente y el trabajo no lo es todo, más si cabe cuando de por medio existen dos pequeñas que, obviamente, necesitan a su madre. Un apuro que se agranda con la más mayor de las dos, que llega a compartir experiencias traumatizantes con su progenitora.

Binoche y Coster-Waldau comparten escenas repletas de emotividad y drama (Golem Films).

El contrapunto a la figura de Binoche lo representa Coster-Waldau. 'El Matarreyes' de Juego de Tronos simboliza la razón, el sosiego y la estabilidad familiar, metiéndose en la piel de una persona taimada y segura, con fuerte personalidad y sufridor por la ausencia obligada de su mujer. La cara de otra moneda que comparte secuencias llenas de emoción con su compañera de reparto.

Homenaje al fotoperiodismo

Además de captar el drama familiar, Erik Poppe lleva a cabo con su obra un homenaje al fotoperiodismo, sector al que ha dedicado parte de su vida ejerciendo para la Agencia Reuters en conflictos bélicos. Como si de una cinta autobiográfica se tratase, el noruego nos mete de lleno en una profesión un tanto desconocida pero de una belleza singular.

Juliette Binoche es Rebecca (Golem Films).
Los grandes focos mediáticos, por regla general, siempre se han dirigido al reportero de guerra que aparece en televisión o manda sus crónicas al periódico de turno. Pero esas luces suelen olvidarse del reportero gráfico, quien realmente capta la esencia de los conflictos. A través de sus objetivos hemos podido ver la barbarie del ser humano en sanguinarias contiendas a lo largo del planeta.

En esta ocasión Poppe ha querido dar el protagonismo a una mujer, interpretada con acierto por Juliette Binoche que, junto a su pareja en la pantalla, son el punto fuerte de esta película. Como no podía ser de otra forma, la fotografía a lo largo del filme juega también un papel esencial, con escenarios naturales maravillosos. Estos elementos sirven para comprender, de un lado, las sensaciones e ideas que confluyen en un fotoperiodista y, de otro lado, el dolor y la angustia que produce en sus familiares más cercanos esta profesión de alto riesgo.

Bien es cierto que el cine ya ha hecho aproximaciones a este tipo de disyuntivas. También que algunas secuencias parecen demasiado forzadas para conseguir ese drama. Pero finalmente, la película resulta ser un trabajo interesante, que acerca al espectador a conocer de primera mano una figura de impagable labor social, descubriendo conflictos y situaciones que hielan la sangre.


Ficha Técnica


Título original: Tusen ganger god natt (A Thousand Times Goodnight)

Año: 2013

Género: Drama / Periodismo

Duración: 117 min.

País: Noruega 

Director: Erik Poppe

Guión: Erik Poppe, Harald Rosenløw-Eeg

Música: Armand Amar

Fotografía: John Christian Rosenlund

Reparto: Juliette Binoche, Nikolaj Coster-Waldau, Maria Doyle Kennedy, Larry Mullen Jr., Mireille Darc, Lauryn Canny, Adrianna Cramer Curtis, Mads Ousdal

Premios: 2013: Gran Premio del Jurado Festival de Montreal

Puntuación: 7/10

2 comentarios:

  1. Definitivamente es un historia grandiosa. ¿Cómo lograr el equilibrio entre los afectos y la pasión profesional? Es complicado ¿no lo creen? A Thousand Times Good Night, aborda esa tirantez entre lo que se debe y lo que se quiere hacer es el eje principal del film de Poppe. Y en ese desarrollo, el director noruego plasma de forma correcta, respaldado por la gran actuación de Binoche, la cotidianeidad de los reporteros de guerra: las situaciones a las que se enfrentan y el deseo de que, el captar una imagen, no sea sólo eso sino el hacer visible a una persona o momento, sin permitir que pase inadvertida. En definitiva este film tiene la capacidad de atrapar al espectador. El inicio y el final son dos momentos claves que le aportan un cierre narrativo a la historia, pero no es suficiente porque esa expectativa no se mantiene durante toda la película.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La gran actuación de Binoche tiene mucha culpa Nikolaj Coster-Waldau, la otra cara de la moneda. El compañero de reparto perfecto e una película intensa.

      Eliminar