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miércoles, 1 de julio de 2015

'La bici de Ghislain Lambert': En recuerdo de los pequeños ciclistas

El mundo del deporte es una inagotable fábrica de historias de superación, rivalidades, sueños truncados o triunfos que han inspirado en numerosas ocasiones a guionistas y directores del séptimo arte. Especialidades como el béisbol -el deporte nacional en EEUU-, el boxeo -por las legendarias figuras que han destacado y que proporcionan jugosas interpretaciones- o el atletismo -por reunir gran parte de los valores que mejor representan al deporte- han sido las disciplinas que más veces se han llevado a la gran pantalla.

El ciclismo es una actividad que ha proporcionado una gran cantidad de historias en las que la épica, la heroicidad y superación conviven con el escándalo y la persecución policial. Un deporte de luces y sombras injustamente tratado por la opinión pública y que, a pesar de ello, cuenta con millones de seguidores en todo el mundo. Año tras año, desde febrero hasta octubre, son muchísimos los aficionados que se dan cita frente al televisor o en la cuneta de cualquier carretera para animar a los valientes que devoran kilómetros con el fin de lograr su objetivo. No únicamente a aquellos que logran cruzar la meta con los brazos en alto y se llevan la gloria del podium -champagne y besos de azafatas incluidos- sino también a esos corredores anónimos o menos conocidos, los gregarios, que tanta importancia suponen en las victorias de sus líderes.

'La bici de Ghislain Lambert' es la historia de un modesto ciclista que sueña con correr con los grandes del pelotón.

La bici de Ghislain Lambert, película franco-belga estrenada en el año 2001 se centra en uno de esos coéquipiers, Ghislain Lambert -Benoît Poelvoorde (Tímidos anónimos, Nada que declarar)-, un modesto corredor que ansiaba disputar carreras junto a ídolos como el gran Eddy Merckx. Con más corazón y tenacidad que capacidad en las piernas, logró enrolarse en un equipo profesional en el que conoció todas las caras de su profesión: la dedicación y trabajo en equipo en pos de la victoria del líder, el dopaje, la presión del patrocinador, las salidas nocturnas y como evitar el control del director...

Benoît Poelvoorde (izquierda) es Ghislain Lambert.
El personaje principal, perfectamente interpretado por Poelvoorde, está acompañado de una completa galería de secundarios entre los que destacan Claude -José Garcia (Usted primero, Ahora me ves...)- dando vida al hermano del protagonista, el cual desempeñará también la función de manager e inventor de parte del material utilizado en las carreras; Maurice Focodel -Daniel Ceccaldi- como el recto y comprensivo director del equipo o Ricardo -Emmanuel Quatra-, un veterano ciclista, compañero de Ghislain, que le introducirá en el oscuro mundo del dopaje y le acompañará en alguna de las correrías nocturnas que disfrutaban los deportistas en las concentraciones.

El tono desenfadado y simpático que desprende la obra no es un obstáculo a la hora de hablar del lado oscuro del ciclismo: el doping. Un lastre que siempre siembra el tono de sospecha en este noble deporte, pero que no es ajeno a otras especialidades. La diferencia está en el doble rasero o la doble vara de medir de la opinión pública, crucificando a los ciclistas que han caído en algún control y a la vez justificando o poniendo en duda el positivo de personalidades que practican otras especialidades mayoritarias dentro del gran público, como pueden ser el fútbol o baloncesto.

Los controles antidopaje y las escenas para sortearlos son las más cómicas del filme.

En los años setenta y probablemente en las décadas posteriores, alcanzando sus mayores cotas de escándalos por dopaje en los primeros años del siglo XXI, las trampas y el uso de fármacos para aumentar el rendimiento físico fueron un ejercicio habitual en gran parte del pelotón, una práctica que a su vez puso en duda los triunfos de muchos campeones que nunca se vieron envueltos en ningún affaire de este tipo. En la película, los controles antidopaje nos ofrecen alguna de las escenas más cómicas, con la connivencia entre los doctores y los corredores a la hora de sortear dichos controles o como uno de los médicos, al ver el truco que utilizan los ciclistas exclama "lleva la firma de Ricardo...estáis en buenas manos".

El protagonista en plena escapada.
Al tratarse de una producción franco-belga, las localizaciones nos trasladan al terreno de las clásicas, esas carreras de primavera que son una auténtica tortura para cualquier corredor. Hablamos de citas como la Paris Roubaix, el Tour de Flandes, Gante-Wevelgem...pruebas no tan conocidas como deberían para gran parte del público.

Le vélo de Ghislain Lambert es una de las mejores películas, junto a El relevo -Peter Yates, 1979- y Bienvenidos a Belleville -Sylvain Chomet, 2003- de una disciplina popular que arrastra a miles de aficionados y que año tras año despierta pasiones. Un título muy recomendable en especial en estas fechas en las que el país galo, con el Tour de Francia, se convierte en la capital del mundo del deporte.


Ficha Técnica


Título original: Le vélo de Ghislain Lambert

Año: 2001

Duración: 113 min.

Género: Comedia / Drama / Deporte

País: Bélgica 

Director: Philippe Harel

Guión: Philippe Harel, Olivier Dazat, Benoît Poelvoorde

Música: Philippe Eidel

Fotografía: Gilles Henry

Reparto: Benoît Poelvoorde, José García, Daniel Ceccaldi, Emmanuel Quatra, Sacha Bourdo, Christelle Cornil, Jean-Baptiste Iera, Jean-Pierre Gos

Premios: 2001: Festival de San Sebastián: Mejor Guión

Puntuación: 7/10

3 comentarios:

  1. Refleja con gran número de detalles el mundo ciclista (profesional y de categorías inferiores)de los ´70, con mucha exactitud. La tengo grabada de Canal+ en video, y la conservo como uno de mis más preciados tesoooooros...

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  2. Refleja con gran número de detalles el mundo ciclista (profesional y de categorías inferiores)de los ´70, con mucha exactitud. La tengo grabada de Canal+ en video, y la conservo como uno de mis más preciados tesoooooros...

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    Respuestas
    1. Como bien dices, refleja a la perfección el ciclismo profesional y amateur de aquella época y las carreras que se organizan entre Bélgica y Francia, donde nacen los grandes clasicómanos. Yo en cuanto me enteré de su existencia la busque en dvd y por fin la encontré en una tienda de segunda mano y he de decir que es de las películas que mas aprecio en mi colección. Será porque reúne dos de mis grandes aficiones, el cine y el ciclismo. Un saludo Gonzalo

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