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jueves, 8 de diciembre de 2016

Kirk Douglas: Una estrella centenaria

Dicen los sabios que quien tiene un hoyuelo en la barbilla es alguien especial. Precisamente esa característica en Hollywood tiene un nombre: se llama Issur Danielovitch Demsky, más conocido como Kirk Douglas. Un actor muy especial; ya centenario, de sonrisa y aspecto pícaro, seductor -en ocasiones-, con gran corazón -en otras tantas- y rebelde, muy rebelde.


Douglas es hoy día el mito vivo de la edad de oro de la Meca del Cine. Aquella a la que desafió en plena Caza de Brujas, cuando salió al rescate de Dalton Trumbo, uno de 'Los 10 de Hollywood'. De este aspecto, sin duda interesante de su vida, se han vertido ríos de tinta. Pero aquí lo que no ocupa es cine. Y del bueno.

Ese es el legado de Kirk Douglas en el séptimo arte. Aparte de su lucha contra la censura y en favor de los derechos civiles, el patriarca deja una extensa filmografía de la que seleccionamos once títulos irrepetibles. Muchos de ellos obras maestra del celuloide, imperdibles para cualquiera al que le guste este bello arte y que, aprovechando el siglo de Douglas, hoy cobran más significado que nunca.

Retorno al pasado (1947)

Robert Mitchum es Jeff Biley, un detective ya retirado del negocio, que pasa sus días en su gasolinera en un pequeño pueblo cerca de Acapulco. Alejado del ruido, solo tiene en mente casarse con su preciosa novia (Ann Miller) y pasar desapercibido mientras pesca. Los planes dan al traste cuando un esbirro de Whit Sterling (Kirk Douglas) dice que su jefe, para el que Biley ya había trabajado, le reclama. Algo que provoca retornar a un pasado ya olvidado que debe confesar a su prometida...

Kirk Douglas y Robert Mitchum protagonizan 'Retorno al pasado'.

Lucha de poder a poder entre un consagrado Mitchum y un Douglas que ya empezaba a fraguarse un nombre en Hollywood. Detrás de las cámaras, Jacques Torneur, y por delante un clásico del cine negro donde la historia, a través de hermosos flashbacks, nos desvela que nadie puede escapar a su pasado, siempre latente y oportuno para angustiarnos. Todos los ingredientes del género se dan cinta en el filme de Torneur. Y Douglas, con una presencia sombría y su pícara sonrisa, ya mostraba un talento innato para la interpretación.

El ídolo de barro (1949)

Kirk Douglas es Midge Kelly, un joven que viaja a pie junto a su hermano (Arthur Kennedy) hacia California. Durante el trayecto son recogidos por un boxeador profesional, que recomienda a Kelly labrarse una vida como púgil. A pesar de sus malos comienzos en el ring, y a punto de tirar la toalla, cosecha varias victorias consecutivas que empiezan a labrarle un nombre en el boxeo. Además de convertirle en alguien ambicioso, violento y sin escrúpulos.

Kirk Douglas encontró en 'El ídolo de barro' su primera nominación al Oscar.

Con esta película, producida por Stanley Kramer y dirigida por Mark Robson, Douglas recibió su primera nominación a los Oscar en la categoría de Mejor Actor. Y la verdad es que borda su papel en otro de esos clásicos del cine negro, con la ambición sin límites, casi obsesiva y capaz de destruir a un hombre como leitmotiv principal. Con El ídolo de barro, además, Kirk Douglas se convirtió ya en la estrella que hoy es y además le llevó a protagonizar un incidente curioso todavía recordado. La periodista Hedda Hopper (a quien da vida Hellen Mirren en Trumbo y una de las adalides de la Caza de Brujas) se acercó a Douglas durante el estreno y le dijo: “Ahora que tienes un exitazo, te has convertido en un auténtico hijo de puta”. Él respondió: “Te equivocas, Hedda. Siempre he sido un hijo de puta, pero nunca lo notaste con anterioridad”.

El gran carnaval (1951)

Charles Tatum (Kirk Douglas) es un periodista venido a menos. Su problemas con el alcohol lo han llevado a trabajar en un pequeño diario de Nuevo México, alejado de las grandes exclusivas a las que estaba acostumbrado. Espera un golpe de suerte para recuperar esos días dorados, y este le viene tras conocer que un minero indio se ha quedado atrapado en una mina. Es la oportunidad de volver a la cima y Tatum, con la ayuda del sheriff local, convierte una noticia más en la bomba del año. Un espectáculo casi circense por el que es capaz de retrasar hasta el rescate del propio minero.

Kirk Douglas da vida a un periodista manipulador en un gran trabajo de Billy Wilder.

Con Billy Wilder detrás de las cámaras, Kirk Douglas nuevamente interpretada ese rol de persona sin conciencia, insaciable y codicioso con tal de conseguir su triunfo. El gran carnaval es, además, una extensa crítica a la sociedad de consumo, aborregada y vendida al morbo o a los cantos de sirena de un trilero encarnado en Douglas. El periodismo, al que Wider conocía de primera mano, sale nuevamente vapuleado en una sátira ya eterna.

Cautivos del mal (1952)

Jonathan Shields (Kirk Douglas) es un productor de Hollywood que lleva dos años sin producir ninguna película. Es retorcido, maglóano, ambicioso...Un verdadero cabrón sin escrúpulos -una tónica en los papeles de Douglas. Desesperado por volver a la cima tiene entre manos una película y recurre a sus antiguos colaboradores quienes, con razón, le detestan. Ellos son un director (Barry Sullivan), una actriz (Lana Turner) y un guionista (Dick Powell). Y pese a su odio, el carácter manipulador de Shields pronto socavará la voluntad del trío salvavidas de la carrera de este corrompido productor.

'Cautivos del mal' muestra nuevamente esa cara oscura de Kirk Douglas en una crítica a Hollywood.

Este papel supuso la segunda nominación al Oscar a Mejor Actor para Douglas. Nuevamente encarnando a un personaje sin escrúpulo y maquiavélico. Solo importa el fin y ese es el de alcanzar la cima a toda costa. Acostumbrado a este tipo de registros, Douglas derrocha talento en uno de los mejores papeles que se le recuerda. Y la película, de Vincent Minelli, es toda una crítica a ese Holywood despiadado, como su propio nombre indica: cautivo del mal. Todo ello, además, rodado de una forma muy teatral. Con lo que la calidad está servida.

El loco del pelo rojo (1956)

Vincent Van Gogh, figura eterna de la pintura y máximo exponente del Impresionismo. Y como todo buen genio que se precie -no podía ser de otra manera- cayó en brazos de la ansiedad y de ahí a la locura. Un incomprendido, introspectivo y solitario ser humano capaz de regalar hermosas obras de arte. Con lo cual, una vida perfecta para ser llevada al cine.

La caracterización de Douglas como Van Gogh es extraordinaria.

Y así surge la tercera colaboración entre Minelli y Douglas, tras Cautivos del mal y Tres amores. Y también, la tercera nominación al Oscar para Kirk, que por este papel se llevó el Globo de Oro. En esta ocasión encarna de forma brillante y descarnada esa soledad, angustia y aislamiento que llevó al pintor a la locura. Para darle más empaque a su interpretación, le acompaña un soberbio Anthony Quinn en el papel de Gauguin, arrogante y egocéntrico como contrapunto al retraído Van Gogh. La guinda la pone Minelli, un artista del color que regala secuencias como cuadros dieron estos genios de la pintura.

Duelo de titanes (1957)

Wyatt Earp (Burt Lancaster) y Doc Holliday (Kirk Douglas) se reencuentran años después de que el primero salvara la vida al segundo. Están en Dodge City, donde Earp es el sheriff implacable. Hombre de principios, ético, moralista y representante de la ley con todas las consecuencias. Por contra, Holliday tiene tuberculosis, es pendenciero y radicalmente opuesto a su amigo salvo en una cosa: el honor. Y encima son amigos, y nada hay como la amistad, Algo que descubren los Clanton, familia de forajidos que tiene atemorizada a Dodge City.

Kirk Douglas y Burt Lancaster ofrecen un recital en 'Duelo de titanes'.

Como el propio título indica, la cinta de John Sturges es todo un duelo interpretativo entre dos bestias -literal- del cine: Burt Lancaster y Kirk Douglas. Y los dos, como es lógico, están espléndidos en un western clásico y al uso. Douglas ya tenía amplia experiencia en un género tan legendario como este -Camino de la horca es una muestra y su debut en el western-. Para los que amamos el género, Duelo de titanes es una obra maestra. Ofrece entretenimiento, tiene texto y profundidad y, además, nos brinda la oportunidad de ver juntos a Lancaster y Douglas. Inmejorable.

Senderos de gloria (1957)

Francia, 1916. El ejército francés, en un ataque suicida contra las posiciones alemanas con el objetivo de conquistar la llamada "Colina de las hormigas" fracasa, emprendiendo los soldados la retirada hacia territorio amigo. El alto mando militar, molesto por el descalabro, decide escarmentar a sus tropas eligiendo a tres hombres al azar, que acusados de cobardía, tendrán que enfrentarse a un consejo de guerra y a una posible pena de muerte. El coronel Dax -Kirk Douglas- presente en el ataque, será el encargado de defender a los tres soldados.

'Senderos de gloria' es uno de los relatos antibelicistas más reconocidos del cine.

Obra capital en la historia del cine, la cuarta película de Stanley Kubrick y primera colaboración con Douglas supone uno de los mayores alegatos contra la guerra realizados hasta el momento. Basado en un hecho real ocurrido en el frente de Verdún, la salvaje lucha por el fuerte Douamont que duró 9 meses. El filme tuvo muchos problemas en Europa, principalmente en Francia, Suiza y España, donde se prohibió su exhibición hasta años después de ser estrenada. Solventadas esas turbulencias, queda claro que la dirección de Kubrick es magistral -para muchos, este es su mejor trabajo-, destacando el uso de la cámara, con uno de los travellings más antológicos que se han podido ver en el séptimo arte -y esa otra cara amable de Douglas, dejando a un lado su vis de hombre sin escrúpulos-. El final de la cinta es apabullante e insuperable. Aquí, el apelativo de obra maestra se queda corto.

Los Vikingos (1958)

Adoradores del Dios Odín, solo entendían un lenguaje: el de la guerra. Los hombres del Norte, belicosos por naturaleza, están en guerra con los ingleses que, además, mantienen cautiva a la princesa Morgana. Ello obligará a los hermanos Einar (Kirk Douglas) y Eric (Tony Curtis) a dejar a un lado sus controversias y pelar juntos para salvar a la princesa. Y de paso, ver quién es digno sucesor del rey Regnar (Ernst Borgnine).

En 'Los Vikingos' Kirk Douglas es desalmado y cruel, una constante en sus roles.

Todo un clásico del cine de aventuras, Los Vikingos tiene una puesta en escena descomunal. Personajes, ambientación y vestuario son sobresalientes, como la historia. Una película rara, si, ya que es fidedigna a los tiempos del rey Regnar, caracterizado por su brutalidad. Aspecto que, nuevamente, Douglas encarna a la perfección. En su duelo con Curtis -se volverían a ver las caras dos años después-, es desalmado, solo entiende el lenguaje de la violencia y logra causarnos rechazo. En definitiva, Douglas está de diez. La cinta, además, es puro entretenimiento y un libro abierto sobre la cultura de un pueblo milenario. Y como curiosidad, Borgnine hace de padre de Douglas, cuando solo un año separaba a ambos.

Espartaco (1960)

El esclavo que se convirtió en gladiador y desafió al poder de Roma poniendo en jaque a las legiones de Craso en busca de la libertad. Esta es la historia de Espartaco, el histórico tracio interpretado por Kirk Douglas al que Stanley Kubrick filmó para la posteridad en el cine. Como si del triunvirato del mismo Craso, Pompeyo y Julio César se tratara, Kubrick filmaba el guión que Dalton Trumbo adaptaba en base a la novela homónima de Howard Fast. Un tridente emblemático de la cultura estadounidense de mediados de siglo que, como el propio Espartaco, sufrió la férrea vigilancia del por establecido. En este caso, el McCarthismo.

Con 'Espartaco', Douglas desafiaba a Hollywood y rescataba del anonimato a Dalton Trumbo.

"Yo soy Espartaco". Y así Douglas, que también se encargaba de la producción, retaba al poder de Hollywood y al Comité de Actividades Antiamericanas. Siguiendo el ejemplo de Otto Preminger, rescató del anonimato al que se había visto exiliado a Dalton Trumbo, encargado del guion de esta historia épica, llena de momentos y secuencias inolvidables. Una película donde también rallan la excelencia Tony Curtis, Peter Ustinov, Charles Laugton, Lawerence Olivier o Jean Semmons. Compañeros de reparto de un Douglas que alcanzaba el cenit de su carrera.

Los valientes andan solos (1962)
Jack Burns -Kirk Douglas-  un vaquero amante de la libertad y la vida a la antigua usanza se dirige a Duke City con la intención de liberar a su amigo Paul -Michael Kane- encarcelado por acoger a inmigrantes ilegales en su casa. Al fracasar en su intento, es perseguido por el Sheriff del pueblo  -Walter Matthau- y otros agentes de la ley que intentan darle caza en las montañas, el terreno en el que Burns más cómodo se siente.

Kirk Douglas encargó a Dalton Trumbo el guión de 'Los valientes andan solos'.

Douglas se enamoró tanto de la novela escrita por Edward Abbey que encargó a su amigo Dalton Trumbo la misión de escribir el guión cinematográfico. Fue tan grande su pasión por esta historia que el actor nos regala una de las interpretaciones más sobresalientes de su carrera en este maravilloso filme. No podemos decir que sea un western crepuscular, pues lo único que sobrevive de las películas del oeste es el protagonista, un inadaptado que se niega a formar parte de una sociedad en la que no se encuentra cómodo, manteniendo un estilo de vida alejado a cualquier convencionalismo de la época. Una obra maestra que tiene un enorme parecido con Acorralado, película protagonizada 20 años después por Sylverster Stallone.

El día de los tramposos (1970)

En una prisión federal de Arizona ingresan un grupo de presos variopinto. Entre ellos sobresale Paris Pitman (Kirk Douglas), quien dice haber enterrado un millón de dólares. Tiene un plan de fuga y está ansioso por ponerlo en marcha. Para ello necesita al resto de reclusos y se pone manos a la obra para ganarse su confianza. Claro está, con la manipulación y los cantos de sirena como principales arma. Y es que la codicia es un pecado muy común en la población reclusa....y los alcaides.

'El día de los tramposos', una de las últimas grandes películas de Kirk Douglas.

La segunda colaboración de Douglas con Joseph L. Mankiewicz veintiún años después de Carta a tres esposas es quizá la última gran película de Douglas, Vuelve a sus orígenes de manipulador cicatero. Su eterna sonrisa es el exponente de estas cualidades y la herramienta con la que trata de engañar a sus partenaires, a cada cual más rufián: Warren Oates, Henry Fonda o Burgess Meredith. Una película con tintes de comedia y western con un final desasosegante Una cinta de sobrada calidad, como la carrera de Kirk Douglas: el actor de la eterna sonrisa pícara. 

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