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miércoles, 11 de junio de 2014

'Vampiros, de John Carpenter': La cruzada vampírica del maestro del terror

John Carpenter, un "pequeño" gran genio incomprendido. Catalogado desde tiempos inmemoriales como 'El maestro del terror', el cine de Carpenter goza de millones de seguidores a lo largo y ancho del planeta. Con un estilo único y personal, sus películas tienen un sello y distintivo particular identificable desde los créditos de inicio. No en vano, el cineasta neoyorquino es, además, guionista y compositor de la banda sonora de la mayor parte de sus trabajos. Una especie de Juan Palomo del séptimo arte.

John Carpenter junto a Kurt Russell, uno de sus actores fetiches.
La filmografía de Carpenter ha navegado siempre por las aguas del terror, el thriller, la intriga y la ciencia-ficción, mezclada en muchas ocasiones con secuencias de acción rodadas esporádicamente con trazos cómicos, que levantaban más de una sonrisa entre escena y escena. En definitiva, una especie de Serie B que ha derrochado entretenimiento y marcado la trayectoria de actores de la talla de Kurt Russell, su intérprete fetiche.

De esta manera, algunos de sus trabajos forman parte de la iconografía del género, llegándose a considerar muchas de ellas, películas de culto, como Asalto a la Comisaría del Distrito 13, La Cosa, Están Vivos, Golpe en la pequeña China, 1997: Rescate en Nueva York, El pueblo de los malditos y la emblemática serie de películas de terror protagonizada por el psicokiller Michael Myers, Halloween; cinta que encumbró la carrera de Jamie Lee Curtis.

James Woods es Jack Crow, líder de 'Los exterminadores'.
Aquellas obras, la mayoría en la década de los ochenta, marcaron el cenit de una carrera que daba sus últimos coletazos en los noventa, hasta que el realizador estadounidense se sacó de la manga una película que recordaba a sus primeras obras: Vampiros, de John Carpenter, la adaptación de la novela de John Steakley, Vampire$

En esta especie de cruzada vampírica, que mezcla acción, terror de Serie B y diálogos irreverentes, James Woods da vida a Jack Crow, un auténtico cruzado que, como si de Grupo Salvaje se tratara, capitanea una banda de desarrapados exterminadores de vampiros, que persiguen a estos seres de ultratumba, con el beneplácito de la Iglesia Católica.

Mientras celebran una de sus exitosas operaciones en la solitaria Nuevo Mexico, acompañados por alcohol y prostitutas, se topan con Valek -Thomas Ian Griffith-, un terrible 'chupasangre', que elimina a gran parte del grupo de Crow en una emboscada. 

A partir de entonces, al mejor cazador de vampiros del planeta solo le quedan de aliados el duro y malogrado Montoya - solvente Daniel Baldwin en su papel más recordado-; Katrina -Sheryl Lee-, la nota femenina de la película; más el padre Adam -Tim Guinee-, el sincero y confiado enviado de El Vaticano. Con ellos, Crow emprenderá una persecución sin cuartel contra Valek y su séquito para desenmascarar, de paso, toda una trama conspiranoica -en la que Maximilian Schell (Vencedores o Vencidos) juega un papel importante-, que tanto atrae al bueno de Carpenter (Están vivos).

Spaguetti western gótico

El guión del último buen trabajo de Carpenter es sencillo, con una linea argumental estructurada al uso y que derrocha entretenimiento de principio a fin. Como en todos sus anteriores trabajos, la acción y la ciencia-ficción confluyen para dejar en el imaginario colectivo una serie de complots que mueven los destinos del mundo. Una especie de trasfondo que a priori parece no existir, pero que Carpenter deja con maestría flotar en el ambiente.

Como no puede ser de otra manera, aquí ocurre algo similar, a lo que se suma la apreciada peculiaridad de estar presenciando un spaguetti western gótico con eficaz resolución. Contribuyen a esta sensación, el hecho de que la mayor parte de la trama se desenvuelve en terrenos desérticos -fantástica fotografía-, con unos primeros planos y exteriores cojonudos, y una música -vital la banda sonora y ese guitarreo constante- que se convierte en el ideal acompañante del filme.

Como el propio Crow señala en momentos de la película, los vampiros de Carpenter no duermen en ataúdes forrados.

A todo ello hay que sumar la estética de unos personajes sucios -cuero y vaqueros empapados en polvo-, carentes de moral -incluso el padre Adam titubea en su ética- y rudos en sus formas. Y aquí James Woods literalmente se sale, en un papel hecho prácticamente a su medida, a pesar de que en un principio, Carpenter había pensado en Clint Eastwood -del que se considera confeso admirador-, para desempeñar el rol protagonista.

"¿Quieres saber algo sobre vampiros padre? No van por ahí con su acento europeo mariquita seduciendo. No les matas con un crucifijo. ¿Quieres ajos? Cuélgate uno al cuello y el vampiro se lanzará a ti y te los meterá por el culo. No duermen en ataúdes forrados. El sol les convierte en tostadas quemadas. La única forma de matarlos es con una estaca al corazón". Con expresiones de este tipo, muestra del desenfado con el que está rodado el filme, Woods se convierte en un verdadero icono para los seguidores de Carpenter y de la Serie B. Entre los que me incluyo.

Estas frases redondean un guión brillante, eficaz y sumamente divertido. Poco más de hora y media de puro entretenimiento, que mezcla lo mejor de muchos de los géneros que han hecho del cine, el séptimo arte.

Ficha Técnica


Título original: John Carpenter's Vampires

Año: 1998

Género: Terror / Thriller / Western / Ciencia-Ficción

Duración: 107 min.

País: Estados Unidos 

Director: John Carpenter

Guión: Don Jakoby (Novela: John Steakley)

Música: John Carpenter

Fotografía: Gary B. Kibbe

Reparto: James Woods, Daniel Baldwin, Sheryl Lee, Thomas Ian Griffith, Maximilian Schell, Tim Guinee, Mark Boone Junior

Puntuación: 7,5/10

1 comentario:

  1. Una de las mejores películas de terror que he visto cínica brutal y llena de mala leche

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