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jueves, 23 de octubre de 2014

'Coherence': La paradoja de Schrödinger

¿Es posible estar vivo y muerto al mismo tiempo? ¿Dónde acaba la realidad y empieza la ficción? O mejor aun, ¿cuántas realidades paralelas se suceden al mismo tiempo? Preguntas trascendentales que flotan una y otra vez en Coherence, la fantástica opera prima de James Ward Byrkit que encuentra su razón de ser en la paradoja de Schrödinger.



El planteamiento llevado a cabo por el director y guionista es bastante sencillo. Un grupo de amigos se reúne una noche para disfrutar de la cena. Una noche cualquiera en sus vidas pero especial en el cielo, ya que un cometa atraviesa el firmamento en el mismo momento en el que la bebida, la comida y el buen ambiente reinan en la mesa.

De repente, la pantalla del teléfono de uno de ellos revienta. Algo similar le ha ocurrido a Emily en su coche momentos antes de la cena. Este simple recuerdo hace que recuerde una anécdota curiosa acerca de un comenta que surcó los cielos de Finlandia en 1923. La singularidad de aquel hecho es que el paso del asteroide provocó extrañas secuelas en la población, desorientando a los habitantes de un pequeño pueblo que, en algunos casos, eran incapaces de reconocer a sus propios familiares. A partir de este hecho puntual, la tensión y el pánico empiezan a apoderarse de los ocho amigos; máxime cuando en el vecindario empiezan a ocurrir sucesos extraordinarios que escapan a toda realidad.

En un momento puntual, Emily recuerda una curiosa anécdota sobre el paso de un cometa que amenaza con repetirse.

De algo tan banal y minúsculo como una cena entre amigos, Byrkit construye una historia electrizante donde la ficción y la realidad no paran de mezclarse. La inquietante paradoja de Schröndinger -magistralmente explicada por Sancho Gracia en La habitación del niño- cobra vida en pantalla sustituyendo al gato y la caja por ocho seres humanos y una casa claustrofóbica y agobiante. A medida que empiezan a sucederse los acontecimientos, las preguntas surgirán en nuestra mente, llegando a sentir en nuestra propia piel los temores y ansias de los protagonistas, que temen estar entrando en un continuo bucle espacio tiempo aterrador.

La película, aparte de un ensayo físico-cuántico más que interesante, es un interesante relato sobre las relaciones humanas y el miedo a lo desconocido. De como el individuo, llegado a un punto límite, pierde su estatus racional y se deja dominar por el pánico, hasta acabar convertido en una bestia sin escrúpulos. Esa inquietud es transmitida de forma sensacional por un director que sabe lo que hace y hacia donde dirige al público, jugando con su innata curiosidad.

A medida que se suceden los acontecimientos, los protagonistas se dejan llevar por el pánico y la tensión.

Sin apenas una nota musical, innecesaria para crear la tensión; con primeros planos abrumadores y unas conversaciones en ocasiones delirantes, nos sumergirnos en toda una experiencia sensitiva de primera clase. Como las realidades de la película, nuestra mente se va fracturando en mil y una posibilidades paralelas. Cuál es la correcta, es un misterio; solamente hay que escoger una, que puede ser salvar al gato, como admite la paradoja. Pero cuidado con la elección, porque al final puede que seamos nosotros mismos los que acabemos metidos en la caja.


Ficha Técnica


Título original: Coherence

Año: 2013

Género: Intriga / Thriller / Ciencia-Ficción

Duración: 89 min.

País: Estados Unidos 

Director: James Ward Byrkit

Guión: James Ward Byrkit, Alex Manugian

Música: Kristin Øhrn Dyrud

Fotografía: Nic Sadler, Arlene Muller

Reparto: Nicholas Brendon, Emily Foxler, Maury Sterling, Lorene Scafaria, Hugo Armstrong, Lauren Maher, Elizabeth Gracen

Premios: 2014: Sitges: Mejor guión

Puntuación: 8/10

1 comentario:

  1. Si Sheldon Cooper hubiese visto esta película, nunca habría abandonado la teoría de cuerdas.

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