La soberbia, la avaricia, la lujuria, la ira, la gula, la envidia y la pereza. O lo que es lo mismo: los siete pecados capitales, que independientemente de las creencias religiosas de cada uno, están intrínsecamente enraizadas en la psique humana. Un arraigo que se extiende a todo lo demás, como por ejemplo, el arte.
En mi caso, si de pintura hablara, inmediatamente me viene a la mente La mesa de los pecados capitales, de El Bosco; y si hablamos de cine, por supuesto, Seven. Ni que decir tiene que son muchas más obras en ambas disciplinas las que se han aproximado a los pecados capitales del ser humano. Y el último ejemplo cinematográfico lo encontramos en El menú, una carta donde, quien más quien menos, representa cada uno de ellos. Algunos hasta repiten, pues a veces es tan delicioso pecar.