Ciudadano Kane es una obra maestra. No descubro nada, lo sé. Considerada como una de las mejores películas de la historia, podrá gustar más o menos su argumento, pero es innegable que Orson Welles (para mi la gloria se la lleva Campanadas a medianoche) revolucionó la forma de hacer cine hasta entonces conocida. Era el chico de oro del momento, con un talento innato para hacer cine. Y a eso se sumó la libertad que le dio la RKO, de rodearse de un equipo infalible, y crear arte desde esa posición. Era imposible fallar.
Entre los chicos de Welles estaba el guionista Herman Mankiewicz, el mayor de una familia de genios. El pequeño era Joseph, autor de otra de mis obras favoritas: Julio César. Pero hoy el protagonismo se lo lleva Herman, o más bien 'Mank', como le llamaban sus allegados (ahora que está de moda la palabra). Y además es el título de la película de otro de mis directores de cabecera: David Fincher.
