lunes, 30 de septiembre de 2013

'Capitán Conan', los sioux de la Primera Guerra Mundial

No solo trincheras hubo en la Primera Guerra Mundial. Lejos de las grandes batallas que marcaron su devenir, como las del Somme o Verdun, en las que la movilización masiva de tropas fue la tónica habitual, la contienda se dirimió también en pequeñas escaramuzas y hostilidades donde primaba más el ingenio y el factor sorpresa que la fuerza bruta de todo un contingente.

En Capitán Conan, Bertrand Tavernier (La muerte en directo, Alrededor de la medianoche) adapta la novela homónima de Roger Vercel y por la que ganó el César a la mejor dirección y una mención especial en el Festival de Cine de San Sebastian. Por su parte, Philippe Torreton (La espuma de los días), a quién dirigió en Ley 627 y con quien repitió en Hoy empieza todo, da vida de forma espléndida (ganó el César a mejor actor en la edición de 1996) al intrépido capitán; rudo, expeditivo y parco en palabras pero de una sublime inteligencia que dirige un pelotón compuesto, en su mayoría, por exconvictos y desarrapados cuya máxima consiste en golpear y desparecer.

Como si de la falange alejandrina se tratase, este grupo de feroces combatientes centra sus acciones en el frente oriental (Rumanía, Bulgaria, Balcanes), coincidiendo justo con el armisticio de 1918 que pone fin a las hostilidades. Sin embargo, las noticias de la desmovilización no llegan y los soldados continúan luchando por la victoria y sobrevivir a un ambiente adverso. Aunque bien es cierto que gozan -merecidamente- de una serie de prebendas que ni el Alto Mando imagina.

Ayudados por la orografía escarpada del terreno, los hombres de Conan son los primeros en entrar en combate. Armados con puñales, hondas, hachas, granadas y pistolas de corto alcance, emulando el sigilo y la destreza que caracterizó a los guerreros sioux, atacan al enemigo utilizando el factor sorpresa, limpiando la zona para la posterior llegada del grueso del batallón.


El sigilo, las destreza con las hondas y el factor sorpresa, propio de los guerreros sioux, son el toque distintivo en las acciones de los hombres de Conan.

La violencia y la crueldad de las acciones caracterizan las escenas de guerra en Capitán Conan. Tavernier capta a la perfección la velocidad de unas maniobras bélicas efectuadas con destreza y rapidez. En este sentido, imitando la habilidad del rey David, destacan los momentos en que los soldados del capitán lanzan granadas con las hondas a sus enemigos, pillándolos totalmente por sorpresa y causando el revuelo entre las tropas rivales. Sin duda, tomas espectaculares, dotadas de un gran realismo y con unos escenarios bien escogidos que levantan del asiento a cualquier amante del género.


Relato antibelicista

Pero si las escenas de acción son uno de los principales atractivos de esta cinta, no menos es el trasfondo antibelicista sobre el que se desarrollan. En este apartado, el cineasta francés bebe de otros filmes como Sin Novedad en el frente o Senderos de Gloria y pone en cuestión aspectos como la lealtad, la amistad y las bajas pasiones que levanta la guerra en el ser humano, tiñendo la película de una esencia dramática que el director galo acostumbra en sus películas.

"Cada guerra es una destrucción del espíritu humano", apuntaba Henry Miller y así, Travernier ralentiza la cámara para captar mejor esa desgracia y mostrar el conflicto personal entre dos amigos como el teniente Norbert (Samuel Le Bihan) y el propio Conan. Ambos han compartido experiencia en combate y a su conclusión, debido a la formación académica del teniente, éste es ascendido primero a jefe de seguridad, pasando por abogado defensor y después nombrado fiscal acusador.


Como en toda película antibelicista, se pone en cuestión la eficacia de los consejos de guerra.

Tras el ultimo ascenso se suceden las secuencias de pillaje y violencia propias del final de toda gran contienda militar, que tienen como protagonistas a los hombres de Conan y antiguos compañeros de Norbert. Estos actos delictivos derivan en consejos de guerra y juicios sumarísimos que enfrentan a ambos amigos y ponen de relieve la erosión de una amistad consagrada.

De forma paralela a estos problemas y siguiendo el estilo de otras cintas de este género, los generales y el Estado Mayor de la defensa, encargados de las decisiones y de salvaguardar la precaria paz establecida, aparecen representados de forma estereotipada, ridículos en ocasiones y eclipsados por la fuerza y la personalidad de los protagonistas de esta historia.

Una trama que Tavernier resuelve, como si de una coctelera se tratase, mezclando la tensión, el drama y la violencia que poco a poco y por pasos ha ido desgranando a lo largo de la película. En definitiva, una cinta trágica con un guión bien adaptado que, en la medida de lo posible, se degusta mucho mejor en versión original.


Ficha Técnica


Título original: Capitaine Conan


Género: Bélico-Drama


Año: 1996


Duración: 129 min.


País: Francia 


Director: Bertrand Tavernier


Guión: Jean Cosmos & Bertrand Tavernier (Novela: Roger Vercel)


Música: Oswald D'Andrea


Fotografía: Alain Cloquart


Reparto: Philippe Torreton, Samuel Le Bihan, Bernard Le Coq, Catherine Rich, François Berleand, Claude Rich, Christophe Calmel

Premios: 2 César (Mejor director, mejor actor) de 9 nominaciones en la edición de 1996. Mención especial en el Festival de San Sebastian de 1996.

Puntuación: 8,5/10


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