sábado, 13 de junio de 2020

'Cinderella Man': El hombre que noqueó a la Gran Depresión

13 de junio de 1935, Madison Square Garden. Max Baer defiende el título mundial de los pesos pesados contra James J. Braddock. Las apuestas están 10 a 1 a favor de Baer, que cuenta con una derecha 'asesina'. No en vano, uno de sus rivales murió en el ring a consecuencia de un puñetazo del de Nebraska.

Pero Braddock, 'El bulldog de Bergen', pelea por algo mucho más grande que el Campeonato. Lucha por una segunda oportunidad, por demostrarse a sí mismo, que tanto sufrimiento en los muelles, valió la pena. Lucha, en definitiva, por todos aquellos a los que la Gran Depresión de 1929, barrió de la faz de la Tierra, o los hundió en un pozo de miseria. 


El público de Nueva York ruge, el combate va a empezar. Millones de estadounidenses se, pegados a sus transistores, están a punto de vivir una de las peleas más icónicas de la historia del boxeo. Baer contra Braddock. Las dos américas a punto de chocar en el ring. Suena la campana y Baer se pavonea, confiado. Cree que ganará por la gorra, pero recibe los primeros 'derechazos' del bulldog, que aguanta en el cuadrilatero.

Nadie auguraba un combate largo. Pero todo apunta a quince asaltos. Gancho por aquí, 'japs' por allá. Los boxeadores son fieras enjauladas entre las cuerdas. Ya no luchan por un título, sino por la dignidad, el orgullo. Un 'upper' vuela. Dónde has estado todo este tiempo, Braddock. Pero Baer...¡'Joder con Baer! Casi dos metros de un coloso, que tiene por puño un cañón asesino. 

Craig Bierko y Rusell Crowe recrean la pelea entre Baer y Braddock.

Es el favorito y no va a dejar que la corona caiga en manos de un vulgar 'currito' de los muelles. Busca el ko. Su mirada ha visto a la presa. Las costillas de Braddock se resienten, la sangre mana. La lucha es a vida o muerte, y el resultado...Historia del boxeo y del cine.

Y es que en 2005, Ron Howard llevó a la gran pantalla parte de la vida de James J. Braddock, con Russell Crowe en el papel del mítico púgil. Ascenso, caída y resurrección, cual ave fénix, de un hombre que sufrió en sus propias carnes el golpe de la crisis económica de 1929. 

Ron Howard y Russell Crowe.

Su combate con Baer es la guinda a una película, Cinderella Man, que es puro espectáculo, con momentos dramáticos muy bien plasmados por Howard, experto en regalar este tipo de filmes, donde el melodrama, y la acción heroica se mezclan, sin producir ardores.

En el primer round, el drama, Renée Zellweger se erige como la gran protagonista de este apartado. La sufrida esposa del boxeador, que vela porque la familia no se parta en el momento más crítico. Es, además, la luz para salir de ese abismo de tinieblas en el que la familia Braddock se ha sumergido, por un puñado de malas inversiones y horas bajas en el deporte de los puños. Casi siempre contenida, Zellwegger es una olla a presión a punto de estallar.

Renée Zellweger es el pegamento de una familia rota por la Gran Depresión.

El nexo de unión entre un género y otro (la acción deportiva) es Paul Giamatti, amigo y entrenador de Braddock. Fiel a su estilo, Giamatti pone su gracejo en un momento realmente jodido de la vida de todos los personajes. Él mismo es víctima de la situación económica y aún así, sigue creyendo en el boxeador. Como los miles de trabajadores, que solo quieren sacar adelante a sus familias, y ven en 'El bulldog de Bergen' la inspiración y el camino (Paddy Considine).

Paul Giamatti, con ese gracejo suyo, espectacular como siempre.

El deporte, como vacuna contra la depresión

Deporte y crisis. Boxeo y Gran Depresión. O fútbol y coronavirus. El deporte tiene ese intangible, que va directamente al corazón, y sirve de vía de escape ante momentos adversos. Lo que el boxeo significó para la generación del 29, solo es un ejemplo más de muchos, de como en días críticos, supone un rayo de luz para evadirse de la cruel realidad. Recientemente Netflix ha hecho una aproximación a esto con Un juego de caballeros.

Braddock en el combate de regreso junto a Griffin

La historia de James J. Braddock tiene todo eso. La épica que, en la piel de Russell Crowe, gana aún mucha más fuerza. Él ha sido Máximo Décimo Meridio y el capitán Jack Aubrey. Con lo cual, sabe moverse en la heroicidad como nadie. Y en Cinderella Man, esto no puede faltar. Los combates de boxeo son el mayor exponente de todas estas emociones. Entre asalto y puñetazo, la cámara de Howard se mueve a un ritmo vertiginoso. Y es verdad, consigue que escapes del ruido de la realidad.

 
La familia Braddock ve en el boxeo la cuerda para salir del pozo.

Por un momento, te traslada a aquellos tumultuosos años treinta, donde por un chusco de pan había que pasar las de Caín. Pero entre tanta pobreza y miseria, la humildad, la dignidad y el orgullo no hay quien lo robe. Ni un puñado de bancos quebrados y estafas financieras son capaces de arrebatar esa virtud innata a los seres humanos. Braddock solo fue un ejemplo, y hoy continúa siéndolo.

Max Baer, el 'Apolo Judío'

El único pero, tal vez, a la película, es la aproximación a la figura de Max Baer. No la interpretación de Craig Bierko, que está perfecto, sino el tratamiento a la persona de un boxeador, que según las crónicas de la época, le apodaban el 'Apolo Judío'. 

Craig Bierko, como Max Baer, y Russell Crowe, como 'El bulldog de Bergen'.

Y eso porque, tras su pelea con Max Schmeling, el héroe alemán preferido de Hitler, boxeó con una inmensa estrella de David blanca, que destacaba en sus calzones rojinegros. En 1934 se proclamó campeón de campeones tras vencer a Primo Carnera y pese a su derrota, un año después, contra Braddock, ambos siguieron siendo amigos.

En 'Cinderella Man', Baer aparece como un vulgar arrogante, lo que no gustó a sus herederos.

De hecho, los cronistas recuerdan a Baer como un tipo con humor, en absoluto arrogante y del que podías entablar amistad con facilidad. Su pose de Adonis le llevó a ser, además de boxeador, playboy y actor, llegando a participar en el show de Abbot y Costello.

En cambio en la película de Ron Howard, el de Nebraska aparece como un tipo sin corazón, narcisista y presuntuoso. Un chulo de tres al cuarto, vanidoso, que incluso trata de coquetear con Zellweger. Quiero entender que se dio esa visión de Baer, como recurso para separar al bueno del malo, de cara a facilitar al gran público la digestión de la historia de Braddock. Como que su fin fuera derrocar al malvado y egocéntrico 'Apolo Judío', que se pavoneaba entre el lujo frente a los humildes.

La cámara retrata perfectamente lo que se vive en el cuadrilatero.

Un recurso maniqueo, a mi juicio, innecesario, pues la historia de Cinderella Man no necesitaba ángeles, ni demonios. A pesar de este debe, 85 años después del gran combate y 15 de la película de Howard, la historia sigue poniendo a cada uno en su sitio. Hoy más que nunca, necesitamos de nuevo esa inspiración para salir de estas crisis. El deporte ya ha quedado claro que es una de las vacunas y el cine, la aguja para inyectarla.


Ficha Técnica


Título original: Cinderella Man 

Año: 2005

Duración: 144 min.

Género: Drama / Biográfico / Deporte / Boxeo / Hechos Reales

País: Estados Unidos Estados Unidos

Dirección: Ron Howard

Guion: Cliff Hollingsworth, Akiva Goldsman (Historia: Cliff Hollingsworth)

Música: Thomas Newman

Fotografía: Salvatore Totino

Reparto: Russell Crowe, Renée Zellweger, Paul Giamatti, Paddy Considine, Bruce McGill, Connor Price, Craig Bierko, David Huband, Ariel Waller, Rosemarie Dewitt

Premios: 2005: 3 Nominaciones al Oscar: Mejor actor sec. (Giamatti), montaje, maquillaje
                2005: 2 nominaciones al Globo de Oro: Actor drama (Crowe), actor sec. (Giamatti)
                2005: Nominada Premios BAFTA: Mejor guión original
                2005: Festival de Toronto: Mejor actor de reparto (Paul Giamatti)
                2005: Critics' Choice Awards: Mejor actor secundario. 4 nominaciones
                2005: Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a Mejor guión original
                2005: Sindicato de Actores (SAG): Mejor actor secundario (Giamatti). 2 nominaciones
                2005: Asociación de Críticos de Chicago: Nom. a Mejor actor secundario (Giamatti)

Puntuación: 9/10

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