Que me disculpen los fans de DC Cómics, pues incumpliendo todo tipo de cánones, La Liga de la Justicia de Zack Snyder es mi primera aproximación a la factoría. Quitando el Batman de Tim Burton y Christopher Nolan, el Joker de Todd Phillips y los Superman de de Christopher Reeve, no me había acercado hasta este momento a esta nueva hornada de superhéroes, en la acera opuesta a Los Vengadores de Marvel, si bien su espíritu es idéntico.
No vengo a comparar universos ni está en mi ánimo hacerlo, que conste. Solo hablo desde la posición de un espectador que se ha chupado cuatro horas de largometraje desde la más pura inocencia y sin ningún tipo de juicio previo, si bien este se ha ido forjando una vez que transcurría la trama. Y he de decir, adelantando acontecimientos, que pese a su duración, a mi me ha convencido, pues durante ese tiempo he estado atento a la pantalla, sin distracción y totalmente entregado a lo que pasaba, lo cual es en sí un triunfo.








