martes, 12 de agosto de 2014

"Oh Capitán, mi Capitán": Hasta siempre Robin Williams

La familia del cine, otra vez de luto. La muerte de Robin Williams a la edad de 63 años vuelve a golpear en un año donde, desgraciadamente, hemos tenido que despedir a actores inmensos como Philip Seymour Hoffman, entre otros. Carreras brillantes, personas únicas que no saben o no pueden canalizar su imparable éxito. Risueños rostros de cara al público que, como la artística vida del payaso triste, esconden un interior afligido que acaba llevándoselos por delante. Un inesperado adiós tremendamente doloroso.

Algunas de sus interpretaciones marcaron a toda una generación.
Robin Williams dedicó integramente su vida al séptimo arte desde que iniciara su carrera cinematográfica en Popeye. Colaboró a lo largo de su carrera con directores de la talla de Woody Allen, Steven Spielberg, Terry Gilliam, Peter Weir, Christopher Nolan o Francis Ford Coppola como más destacados.

Con un talento innato para la comedia, la estrella del norteamericano brilló en todos los registros que se propuso. Al amparo de su cara más amable, en películas como Señora Doubtfire, Jumanji, Jack o Hook, crecimos toda una generación entre carcajada y carcajada.
Williams tenía un talento innato para la comedia.

Papeles inolvidables que inmortalizan la figura de un personaje querido por todos los compañeros de profesión, crítica y público. Y de entre toda su prolífica trayectoria, cinco títulos que, por su recuerdo y calidad interpretativa de la que siempre hizo gala, quedan registrados en la memoria colectiva

Good morning Vietnam

El primer gran trabajo de Robin Williams vino de la mano de Barry Levinson en Good morning Vietnam. Williams se metía de lleno en la piel de Adrian Cronauer, un pinchadiscos destinado a la perla del sudeste asiático en 1965. Sus mordaces comentarios y su irreverente humor levantaban el ánimo de la tropa a golpe de chistes, imitaciones y otros éxitos del rock. Algo que a los malogrados J.T. Walsh y Bruno Kirby traía por el camino de la amargura.


Su magnífica interpretación le valió la primera nominación al Oscar en la categoría de Mejor actor y se alzó con el Globo de Oro en dicho apartado. En el filme, el de Chicago dejaba patente su inmensa valía en el terreno cómico y en la parte dramática de la cinta. Una obra con la que Williams empezó a ganarse el respeto de la profesión y del gran público que, desde entonces, inmortalizó la famosa frase con que el actor despertaba a las tropas estadounidenses en Vietnam.

El club de los poetas muertos

La consagración de Robin Williams vino a cargo de Peter Weir con El club de los poetas muertos. En esta ocasión daba vida al inolvidable profesor John Keating, un soplo de aire fresco en la vida de los alumnos del estricto y severo colegio de Vermont. Al grito de "Oh Capitán, mi Capitán", los chicos se entregan a las enseñanzas de un maestro que traspasaron la pantalla para impartir lecciones sobre la vida, quedando marcadas para siempre en el recuerdo. Todos hicimos nuestras aquellas lagrimas de Ethan Hawke y el resto de sus compañeros.


“Toma las rosas mientras puedas; veloz el tiempo vuela, la misma flor que hoy admiras mañana estará muerta". A través del repaso a los autores clásicos y románticos, experimentamos en nuestra propia piel el crecimiento académico y sobre todo personal de los alumnos del señor Keating. Una serie de ideas y pensamientos que calan y conmueven en esta película arrolladora y de una belleza indescriptible. Nuevamente Williams volvió a ser nominado al Oscar por una deslumbrante interpretación que, pese al reconocimiento universal, no impidió que se fuera de vació en la ceremonia.

El rey pescador

Después de dar vida al mejor Peter Pan de la historia en el Hook de Spielberg, Robin Williams volvía a ponerse bajo las órdenes de Terry Gilliam, tras Las aventuras del barón Münchausen, en El rey pescador. Con su vis más histriónica y alocada, interpreta a Parry, un vagabundo que junto al desgraciado locutor de radio, Jack (Jeff Bridges), emprende la disparatada búsqueda del Santo Grial por las calles de Nueva York.


El rey pescador es un relato absurdamente cómico, con golpes de humor muy del estilo Gilliam, pero con un trasfondo dramático que pone los pelos de punta. Dos personajes, dos vidas, dos historias unidas por el infortunio y con la gran manzana como testigo inmejorable. Y para el recuerdo, el desnudo integral del revitalizado Robin Williams en Central Park y que, por tercera vez, le valió otra nominación a los Oscar y su tercer Globo de Oro. 

El indomable Will Hunting

Y la cuarta fue la vencida. La maravillosa historia escrita por Matt Damon y Ben Affleck por fin le dio a Williams la oportunidad de alzarse con el premio de la Academia en la categoría de Mejor actor secundario. En El indomable Will Hunting, volvía a encarnar a un profesor enigmático y solitario pero con unas dotes espectaculares para la enseñanza de la vida.


El norteamericano dejó de lado su faceta más cómica para dar rienda suelta a su cara más dramática y personal. Un papel apasionante hecho a su medida. La película dirigida por Gus Van Sant esconde diálogos y conversaciones entre sus protagonistas emocionantes e impactantes. Interesantes reflexiones que hacen de esta cinta uno de los imprescindibles trabajos en la carrera de Williams. Una labor que, aun a día de hoy, sigue cautivando como en su estreno.

Insomnio

Además de roles cómicos y dramáticos, los últimos trabajos de Robin Williams también estuvieron marcados por personajes perturbadores. Es el caso de Insomnio, dirigida por Christoper Nolan y donde el de Chicago daba vida al huraño Walter Finch, un huraño y misterioso escritor sospechoso del asesinato de una niña que se encarga de investigar Al Pacino.


Ciertamente no es que sea su trabajo más recordado y elogiado, pero tras ver su aspecto más amable de desde que arrancará su carrera en los ochenta, sorprende y para bien verle en un rol tan inquietante, como ya hiciera el mismo año en Retratos de una obsesión. Además, su duelo interpretativo con Pacino es digno de reconocimiento. La tensión e intriga creada por ambos actores son de una calidad incuestionable. Aptitudes que acompañaron siempre a este actor al que el cine ha eternizado y del que seguiremos disfrutando gracias a sus películas -dos de ellas aun por estrenar-. Por ello y por todo, hasta siempre Robin Williams.

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Creo que no exagero cuando digo que, lo que sintieron Ethan Hawke y compañía con el profesor John Keating lo sentimos muchos (al menos yo) en tus clases. Muchas gracias David!

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