Spider-Man vuelve a calzarse el traje. Tras un cameo con
Los Vengadores y siempre al abrigo de Tony Stark (impagable
Robert Downey Jr.) ahora le toca a él solito ser el superhéroe del pueblo y demostrar que se ha ganado el traje. Entre otras cosas, experimentando sus recién adquiridos poderes sobrehumanos -origen obviado en la trama, no hacía falta- y mundanos -la edad del pavo pasa factura-, mientras su popularidad en el instituto está en entredicho, sueña con ser un vengador más y se enfrenta a pequeños ladronzuelos y cacos hasta dar con el gran villano. Y Tom Holland, el encargado de dar vida al Hombre Araña en
Spider-Man: Homecoming, viene pegando fuerte en esta nueva versión cinematográfica del cómic de Marvel. Estando, por cierto, a la altura de las expectativas.