jueves, 26 de junio de 2014

'El sueño de Ellis': Mucho talento interpretativo para tan aburrido guión

El séptimo arte se ha acercado en multitud de ocasiones al drama de la inmigración. Desde Charlot emigrante pasando por The Visitor, Un franco 14 pesetas o En América, los ejemplos cinematográficos de las dificultades y penurias que pasan los protagonistas abundan las estanterías, colecciones y carteleras de los cines. Como drama que supone abandonar la tierra que te vio nacer para buscar una nueva oportunidad en un país extranjero, no faltan los elementos característicos de este género que, en contadas ocasiones, se combinan con algún deje cómico para poner de manifiesto aquello de al mal tiempo buena cara.

No es el caso de El sueño de Ellis, la película escrita y dirigida por James Gray (La otra cara del crimen, La noche es nuestra) que narra la historia de Ewa y Magda, dos hermanas que en 1921 abandonan su Polonia natal rumbo a Estados Unidos en busca de una nueva oportunidad. A su llegada a la isla de Ellis, Magda, enferma de tuberculosis, es puesta en cuarentena por las autoridades sanitarias y separada de su hermana Ewe, que será deportada de forma inminente. En esa tensa espera aparece Bruno, un granuja sin escrúpulos que utiliza la desesperación de Ewe para aprovecharse de la joven polaca, que cuenta con Orlando, ilusionista y primo de Bruno, como única vía de escape a tantas desgracias.

Phoenix, Renner y Cotillard desbordan talento en una película pretenciosa y carente de fuerza (Vertigo Films).

Marion Cotillard -Ewe-, Joquin Phoenix -Bruno- y Jeremy Renner -Orlando- forman el trío protagonista y amoroso de una cinta pretenciosa, que intenta mostrar, entre otras cosas y sin resultados, la capacidad que tiene el ser humano de sufrir para sobrevivir. Su portentoso arranque, con un plano inicial que recuerda ipso facto a la llegada de Vito Corleone a la propia isla en el Padrino II, se va diluyendo como un azucarillo por el farragoso y aburrido guión. El desarrollo de los acontecimientos avanza con pesada lentitud entre los bajos fondos de Nueva York, bien retratada por la magnífica fotografía de Darius Khondji, que ya ha demostrado su sobrada capacidad en otros trabajos como Seven o A Roma con amor. Un excesivo sosiego que evidencia la pérdida de interés a medida que avanza el metraje.

La ambientación de la película es casi perfecta (Vertigo Films).
Los decorados, la ambientación, el maquillaje, el vestuario y, sobre todo, el talento descomunal que ofrecen, una vez más, Cotillard, Phoenix y Renner, salvan un filme que se pierde a mitad de camino hacia el éxito. La falta de empuje de Gray, más preocupado por la estética que por el contenido y que abusa de escenas desagradables e incomodas, regodeándose en las desgracias que persiguen a la joven polaca, provocan en muchas ocasiones la falta de ritmo de la película.

Una lástima de guión que, a pesar de esconder alguna que otra frase que invita a la reflexión, no está a la altura del reparto y -al César lo que es del César- los planos que abren y cierran la cinta. Secuencias de una calidad magistral que, a partir de su estreno, deben empezar a enseñarse en cualquier escuela de cine que se precie.

El Marlon Brando del Siglo XXI

Cuando el 1 de julio de 2004 todas las televisiones, radios y portales de internet comunicaban la muerte de Marlon Brando, la familia del cine sentía que una parte de la historia de este arte se iba con él. El vacío que dejaba el actor de películas memorables como La Jauría Humana, El Padrino o Julio César parecía ser imposible de cubrir. Y en verdad así es, porque Brando será único e irrepetible.

Joaquin Phoenix vuelve hacer talante de una capacidad interpretativa descomunal (Vertigo Films).

Sin embargo y aunque las comparaciones son odiosas, es imposible no ver algo del mítico intérprete en Joaquin Phoenix. El hermanísimo del malogrado River despuntó en sus inicios en películas como El secreto de los Abbot, llegándole el reconocimiento mundial con trabajos como Gladiator o En la cuerda floja, que abrieron un periodo de filmes, más o menos decentes, que le llevaron a colaborar en tres ocasiones con el propio James Gray, antes de tomar un tiempo de reflexión que, a la vista de su vuelta, bien ha merecido la pena.

Phoenix y Cotillard comparte una de las escenas más duras (Vertigo Films).
Y así ha sido, porque posteriormente encarnó impresionantes personajes como en The Master o, recientemente, Her. Títulos por los que ha sido nominado al Oscar y que han demostrado la impresionante capacidad interpretativa de Phoenix. Con En el sueño de Ellis sucede algo prácticamente similar. Acompañado por la siempre sensacional Marion Cotillard -que aquí es la principal protagonista y raya la perfección- y el efectivo Jeremmy Renner, el actor nacido en Puerto Rico hace una manifestación de sus cualidades comiéndose literalmente la pantalla. Hablo concretamente de una de las escenas que comparte con la actriz francesa en la que, con la cara ensangrentada y la oscuridad engullendo el plano, saca a relucir todo un torrente de emociones que cautivan y remueven.

Secuencias de este tipo, donde Phoenix saca todo lo que tiene dentro, poniendo la carne en el asador, le convierten en el Marlon Brando del Siglo XXI. No es una exageración, aunque suene fuerte, es la realidad y por suerte nos ha tocado disfrutarlo. Esperemos que dure.


Ficha Técnica


Título original: The Immigrant

Año: 2013

Género: Drama

Duración: 117 min.

País: Estados Unidos 

Director: James Gray

Guión: James Gray, Ric Menello

Música: Chris Spelman

Fotografía: Darius Khondji

Reparto: Marion Cotillard, Joaquin Phoenix, Jeremy Renner, Angela Sarafyan, Antoni Corone, Dylan Hartigan, Dagmara Dominczyk

Puntuación: 6/10

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