miércoles, 15 de abril de 2015

'Hair': Bukowski y Berger, dos almas antagonistas de una misma revolución

El movimiento hippie de la década de los 60 fue quizá una de las tendencias que marcó con más énfasis la cultura, la sociedad y la política del siglo XX a nivel mundial. Diez años donde jóvenes de todo el mundo, y especialmente norteamericanos -cuna del movimiento- se levantaron para pedir paz y libertad, protestando contra cualquier símbolo de opresión o conflicto bélico que tuvo en la Guerra de Vietnam al máximo exponente de rechazo.

Ese espíritu libre que impregnó a toda una generación se valió, fundamentalmente, de la música para crear todo un sistema de valores que se propagó por los rincones del globo terráqueo a través de las letras de bandas de rock absolutamente míticas y sin las cuales, hoy día, no se entendería este género. Una doctrina que también basó la búsqueda de la espiritualidad en las drogas psicodélicas que, eso sí, acabaron 'destrozando' gran parte de las vidas y las aspiraciones del movimiento.

Hair es una de las películas más coloridas del director checo Milos Forman.

De esa esencia, la libertad, la amistad, el amor, las drogas y la música habla Hair, uno de los trabajos más coloridos y estimulantes del director checo Milos Forman. Inspirado en el musical de Broadway que arrasó -y sigue haciéndolo- en los teatros de todo el planeta, el creador de Amadeus o Alguien voló sobre el nido del cuco sigue las pautas del musical originario para narrar la historia de dos personajes antagonistas unidos por la revolución de las flores.

Ellos son Claude Bukowski -John Savage (El Cazador, El Padrino III)- y George Berger -Treat Williams (El príncipe de la ciudad, Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto)-. Bukowski es un campesino oriundo de los bastos campos del oeste americano, de ideas conservadoras, un tanto paleto e inocente, que llega a la resplandeciente Nueva York con la intención de hacer la instrucción militar para combatir en la Guerra de Vietnam.


Berger, en cambio, es todo lo contrario. La viva expresión del hippie: melenudo, locuaz y sin ningún respeto a toda autoridad que no sea aquella que representa los valores que imperan en su "tribu". Una persona que choca frontalmente con las ideas del joven Bukowski pero que, poco a poco, y a través de números musicales absolutamente brillantes, se acaba ganando la amistad del campesino, que comienza a cuestionarse su forma de ver la vida gracias a este maravilloso personaje y a un tronchante viaje de ácido. Un camino evolutivo que recorre en compañía de Sheila- Beverly D'Angelo (American History X)-, joven de la alta sociedad de la que se enamora y que, también gracias a Berger y el resto de hippies -Dorsey Wright (The Warriors), Don Dacus (creador de muchos de los temas) y Annie Golden (12 monos), encuentra su camino hacia la libertad.

El musical de los musicales

Hair no es solo la fusión de dos mundos teóricamente opuestos que acaban fusionándose, ejemplificando la victoria de la amistad, del amor y el entendimiento. La cinta de Forman, además, trasciende todo eso para convertirse en 'El musical' de los musicales. Un trabajo que deja guardado en la retina números inolvidables. Sketches musicales cargados de pasión, emoción y temas -como I got a life, Aquarius, Good Morning Starshine, Dana- ya míticos gracias a esta obra que se meten dentro del cuerpo y obligan a danzar al son de estos descarados y entrañables hippies. 


Todo eso se consigue con el buen hacer tras las cámaras del realizador checo, que consigue una simbiosis perfecta entre la trama y los momentos musicales al alcance de muy pocos cineastas. Secuencias visuales espectaculares, llenas de vida y color que proporcionan armonía, dinamismo e hilaridad al argumento, que en ningún momento pierde un ápice de su reivindicación y burla original, y donde la fotografía, a cargo del recientemente fallecido Miroslav Ondrícek, juega un papel crucial. Los planos de Central Park y esa combinación de la alta sociedad y los barrios humildes son un valor más de este inmenso trabajo.

El trabajo de fotografía en exteriores y el vestuario son otro los puntos fuertes de 'Hair'.

Aspectos técnicos se ponen al servicio de la historia y han servido de ejemplo a posteriores trabajos musicales. Todo un mundo de coreografías que captan el espíritu y la esencia de la década, sumado a un trabajo de vestuario impecable. Y eso a pesar de que la película se estrenó en 1979, una época de tránsito en la que aún se percibían los ecos del movimiento hippie. 

'Let the sunshine in'

Desde los primeros fotogramas, números musicales aparte, se observa que Hair está basada en un guión convencional. Una historia sencilla con personajes con los que es fácil empatizar, por su carisma y humanidad. Así, el guión de Michael Weller, con el que Milos Forman colaboraría nuevamente en Ragtime, contienen escenas simpáticas, agradables y que van calando poco a poco hasta producir una cierta sonrisa y un sentimiento de alivio y consuelo espiritual, apoyado sin duda en la siempre presenta 'música hippie'.

Bukowski se cuestiona su forma de vida gracias al movimiento hippie.
(SPOILER) Pero nada más lejos de la realidad, el filme contiene momentos tenebrosos que cualquier drama de época sin duda envidiaría. Con calculada frialdad y como si de un pobre cordero se tratara, tanto Weller como Forman nos conducen hacia un "matadero" de lágrimas que se va a desencadenar en la parte final de la cinta.

Como la vida misma, Hair parte de la alegría al drama y de ahí a la vida nuevamente. Una especie de resurrección resumida en los siete últimos momentos finales, cuando a ritmo de la canción Let the sunshine in, la sonrisa que previamente había dibujado la película en nuestra cara comienza a dar paso a una mueca de espanto y tensión que se acrecienta con cada zancada de Bukowski.

Las coreografías de 'Hair' han servido de inspiración a muchos musicales posteriores.

Hablo del momento en el que Berger, el creído y egoísta hippie, se quita ese disfraz y saca a relucir una sobrecogedora humanidad para hacerse pasar por Bukowski, que pese a evolucionar no puede dejar de lado su obligación militar. El motivo no es otro que darle al joven campesino la oportunidad de despedirse de Sheila antes de partir a Vietnam. Pero, como no podía ser de otra manera, el tiempo se hecha encima y lo que parecía una acto 'divertido', se convierte en una tragedia conmovedora.

Junto a otros soldados, Berger emprende el camino de no retorno hacia el avión del ejército que, oscuro en sus entrañas, se convierte en una morgue para los jóvenes reclutas que han perdido cualquier atisbo de inocencia. Esos pasos angustiosos hacia la muerte van acompañados del estrés en la carrera de Bukowski, que intenta impedir el sacrificio en nombre de la amistad y el amor que está apunto de cometer el hasta entonces irreverente melenudo, quien finalmente embarca hacia el conflicto del sureste asiático encomendándose a Dios, en una especie de mística pasión estilo años 60.

Berger se sacrifica en nombre de la amistad y del amor.
Es ahí cuando la pantalla refleja al vehículo aéreo surcando los cielos con cientos de inocentes a bordo hasta que, repentinamente, cambia el plano hacia uno contrapicado con todos los protagonistas cantando el último número musical, el más vivo y paradójicamente triste de la película. A continuación, aparte de desvelarse más sorpresas del argumento se produce un vuelco al corazón con la lápida de Berger en primer plano, muerto en Vietnam como símbolo de la sin razón de la guerra. Como un mesías moderno pone nombre a todas esas tumbas anónimas que dan sepultura a miles de norteamericanos que lentamente van emergiendo a ojos del público, hasta descubrirse una vasta extensión de almas inocentes perecidas en combate.

Un paso previo al último grito y la danza de la vida de toda una generación frente a las puertas de la Casa Blanca, pidiendo a gritos que la luz vuelva a entrar por la puerta de la residencia presidencial. Un grito que perfora el alma y que convierte a Hair, como a aquella época, en una experiencia emocionalmente irrepetible.



Ficha Técnica


Título original: Hair

Año: 1979

Género: Musical

Duración: 121 min.

País: Estados Unidos 

Director: Milos Forman

Guión: Michael Weller

Música: Galt MacDermot

Fotografía: Miroslav Ondricek

Reparto: John Savage, Treat Williams, Beverly D'Angelo, Joe Morton, Annie Golden, Dorsey Wright, Don Dacus, Nicholas Ray, Twyla Tharp

Premios: 1979: Globos de Oro: 2 nominaciones, incluyendo mejor película comedia/musical
               1979: Premios César: Nominada a Mejor película extranjera
               1978: Premios David di Donatello: Mejor director extranjero

Puntuación: 10/10

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