viernes, 21 de julio de 2017

'Following': El "origen" de Christopher Nolan

Christopher Nolan, 'El deseado' o 'El odiado'. Porque es un director que si algo tiene de primeras es no dejar indiferente a nadie. Ni a seguidores, legiones de fans que se beben todo lo que sirve el realizador inglés, casi una religión; ni a sus detractores, que esperan con lupa el mínimo traspiés.

Luego estamos los indecisos, una 'rara avis' con alguien como Nolan. Y es que ni una cosa ni otra. No ha inventado el cine y es muy presuntuoso -sí, también sus acólitos que suelen ir de listos y quizá por eso y por error el director genera odio-. Pretencioso incluso. Con mucha ínfula, sí. Pero también tiene momentos (muchos) de lucidez y un dominio de la cámara brillante, puestos a hablar con objetividad. Al César lo que es del César: Christopher Nolan es bueno, pero no Dios.




Y como todo en esta vida, el británico también tiene un origen -y no solo su película homónima, que es un capítulo aparte-. Hablo de Following, su ópera prima. Largometraje que nace de un corto con el mismo título y protagonista: Jeremy Theobald, del que no se conocen más registros hasta Batman Begins; también de Nolan. Y una ligera coincidencia entre las dos películas, solo apta para espectadores con mucho ojo.

Jeremy Theobald.

Pero volviendo a Following, el origen de Christopher Nolan, el filme es toda una declaración artística de su autor. En su argumento, estamos ante un escritor -Theobald- sin musas ni ideas; estancado en su creación. Y de esa sequía decide salir siguiendo a gente anónima. Para no cometer errores se impone una serie de rutinas. Meticuloso. Llega a convertirse, pues, en una especie de voyeur un tanto desagradable y que va a vivir situaciones comprometidas.

Técnicamente la película es perfecta. Rodada en 16 mm, con un presupuesto aproximado de 6.000 dólares y totalmente en blanco y negro. Todo esto ya dice mucho del gusto exquisito de su director, amante empedernido del séptimo arte. Pero además el guión, aunque con alguna laguna que no anega por suerte a un conjunto muy notable, guarda mucho de lo que el británico ha sacado después en toda su filmografía.

Porque Following es inquietante, psicológica y humanamente hablando. Tiene la intriga necesaria para estar atento a lo que va a pasar. Sin duda es la hermana mayor de Memento, versión que mejora a la ópera prima desde luego. Es una película que, como la mayor parte del cine de Nolan, hay que ver en reposo, con los cinco sentidos muy abiertos a los estímulos de la pantalla.

Y es que Following está llena de esos pequeños detalles que atacan directamente al subconsciente. A priori parece no pasar nada en la insulsa vida de este escritor de pacotillas. Pero poco a poco, como una píldora, las secuencias y sus experiencias van haciendo mella. Por eso es una película, como el cine de su autor, no apta para todos los públicos. Incluso los más avezados que no hayan descansado ese día.

Como punto de partida a una carrera, la de Christopher Nolan, Following es un perfecto inicio entre el thriller y la intriga. Y también la llave para conocer toda su posterior trayectoria y lo que le queda. Porque si algo hay seguro es que Nolan, mientras siga creando, seguirá produciendo sentimientos encontrados y aunque suene cursi, eso hoy es algo digno de valorar y aplaudir. Se le odie o se le quiera.


Ficha Técnica


Título original: Following

Año: 1998

Duración: 69 min.

Género: Thriller / Intriga

País: Reino Unido Reino Unido

Director: Christopher Nolan

Guión: Christopher Nolan

Música: David Julyan

Fotografía: Christopher Nolan (B&W)

Reparto: Jeremy Theobald, Alex Haw, Lucy Russell, John Nolan, Dick Bradsell, Gillian El-Kadi, Jennifer Angel

Puntuación: 8/10

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