Más de lo mismo. Esa es la sensación que me queda tras ver la esperada Cementerio de animales, adaptación del clásico de Stephen King y remake de Cementerio viviente (1989). Si entonces el propio King firmaba el guión además del libro, en esta ocasión Dave Kajganich y Jeff Buhler son los responsables de adaptar la historia tomándose ciertas licencias que no mejoran en nada el producto original. Un ejemplo de que si algo funciona, mejor no tocarlo.
Porque las novelas de Stephen King, además de ser -por lo general- adictivas, tienen esa peculiaridad de dejar el camino bien marcado para una futura adaptación cinematográfica. No hace falta tomar muchos riesgos para llevar los libros del genio del terror a la gran pantalla. O en formato serie, donde 22. 11. 63 es un buen ejemplo. Obviamente el cine y la televisión tienen esa parte creativa que permite ser osado en algún momento. Pero si ese atrevimiento no va a repercutir en algo positivo, mejor pecar de conservador que de temerario.
Porque las novelas de Stephen King, además de ser -por lo general- adictivas, tienen esa peculiaridad de dejar el camino bien marcado para una futura adaptación cinematográfica. No hace falta tomar muchos riesgos para llevar los libros del genio del terror a la gran pantalla. O en formato serie, donde 22. 11. 63 es un buen ejemplo. Obviamente el cine y la televisión tienen esa parte creativa que permite ser osado en algún momento. Pero si ese atrevimiento no va a repercutir en algo positivo, mejor pecar de conservador que de temerario.
