martes, 11 de septiembre de 2018

'Capitanes intrépidos': Lecciones de vida del marinero Manuel (Spencer Tracy)

El verano está tocando a su fin. Vaya obviedad. Seguro que para vosotros es la estación más deseada del año tanto como para mi. Tiempo libre, vacaciones, los días más largos, las noches menos densas y incluso la posibilidad de poder ver ese cine que a lo largo del año la vorágine de la rutina y el trabajo te impide disfrutar.

Así pues, como por arte de magia, llegaba en plenos mes de agosto a mis manos un auténtico clásico del celuloide bajo el nombre de Capitanes Intrépidos. Del año 1937, se trata de la adaptación de la novela de Rudyard Kipling que dirige Victor Fleming y cuenta con Spencer Tracy y Freddie Bartholomew como protagonistas.


En síntesis, Freddie Bartholomew da vida a Harvey Cheyne, un niño de diez años repelente a más no poder. El típico niño rico que consigue todo lo que quiere por el poder y prestigio de su padre, un magnate de los negocios. Tramposo, soberbio y codicioso, Harvey es todo un Maquiavelo pese a su corta edad.

Para detener esa espiral caprichosa en la que se encuentra el joven, su padre decide llevárselo de viaje a Londres para que lo acompañe en uno de sus negocios. De forma inesperada, Harvey cae por la borda del crucero y es rescatado por Manuel (Spencer Tracy), un marinero portugués enrolado en el barco de pesca capitaneado por el viejo Disko Troop (Lionel Barrymore).

El mundo de Harvey va dar un vuelco totalmente. A fuerza de trabajo, las lecciones de vida de Manuel y la experiencia de otros grumetes como John Carradine y Mickey Rooney -otra muestra del poder y valor de unos buenos secundarios-, el niño caprichoso, soberbio y repelente va a metamorfosear en un hombre de provecho.

Mickey Rooney y Freddie Bartholomew en un momento e la película.

Capitanes Intrépidos derrocha una sensibilidad brutal desde el primer momento en el que Spencer Tracy y Freddie Bartholomew entablan conversación. Ahí es donde se produce un giro total de una película que empieza con la presentación del joven protagonista. Su personalidad, la relación con otros compañeros de clase y con su padre domina la pantalla. Una primera media hora notable que sirve de preludio para la maravilla que a continuación se narra.

Y no es otra cosa que la amistad más pura entre Harvey y Manuel. Dos personajes antagónicos. Maestro y alumno sin comerlo ni beberlo. Poco a poco, el pequeño Harvey se va transformando en todo lo contrario a lo que era en un principio. Freddie Bartholomew, además, borda cada registro que se le presenta en la película de Fleming. Pero si de alguien hay que cantar alabanzas es de un fuera de serie como Spencer Tracy. Su Manuel es épico. Una lección de humildad, humanidad e interpretación a la altura de muy pocos.

'Ay mi pescadito deja de llorar'

"Mi padre el mejor pescado de las islas Madeira y del mundo. Me dejó este instrumento que ya había heredado de su abuelo. Él me enseñó a pesar y a navegar. Él me dio manos y brazos y pies y encontrándome bien por fuera me enseño a encontrarme bien por dentro. Mi padre hizo eso y tenía otros diecisiete hijo, qué más puede hacer un padre".

'Capitanes intrépidos' es también un homenaje a los pescadores del mundo.

La reflexión que comparte Manuel con Harvey, mientras canta 'Ay mi pescadito deja de llorar' -os resonará para siempre en la cabeza- es una de tantas enseñanzas que se extraen de Capitanes intrépidos. Se trata de una película de obligado visionado para mayores y pequeños. Una obra que no solo aborda la amistad más sincera sino también la relación entre padres e hijos, que va por buen camino cuando hay atención y comunicación. Huyendo además de cursilerías, yendo directamente al grano y con momentos realmente duros y dramáticos.

Pero si filosóficamente la película de Victor Fleming tiene mucho jugo que extraer, no menos en el apartado artístico. Y es que las imágenes de navegación son majestuosas. De una maestría adelantada a su época. Envidia de muchas película actuales plagadas de tecnología estéril. Capitanes intrépidos se convierte así, además de en una película educativa y emotiva, en todo un clásico del mejor cine de aventuras en el mar.

Y eso es gracias a una poderosa fotografía que te hace viajar a esos mares angostos donde los marineros se dejan la piel por pescar los mejores peces y ganarse un jornal con el que sacar adelante a sus familias. Todo un homenaje a la profesión que ha soportado con creces el paso del tiempo.



Ficha Técnica


Título original: Captains Courageous

Año: 1937

Duración: 116 min.

Género: Aventuras / Drama / Infancia

País: Estados Unidos Estados Unidos

Dirección: Victor Fleming

Guión: John Lee Mahin, Marc Connelly, Dale Van Every (Novela: Rudyard Kipling)

Música: Franz Waxman

Fotografía: Harold Rosson (B&W)

Reparto: Spencer Tracy, Freddie Bartholomew, Lionel Barrymore, Melvyn Douglas, Mickey Rooney, John Carradine, Dennis O'Keefe

Premios: 1937: Oscar: Mejor actor (Spencer Tracy). 4 nominaciones
                1937: Círculo de Críticos de Nueva York: Nominada a Mejor Actor (Spencer Tracy)

Puntuación: 10/10

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