lunes, 30 de agosto de 2021

'Patton': La gloria siempre es pasajera

Controvertido, egocéntrico, impulsivo, mal hablado y con muy malas formas, pero un estratega de los pies a la cabeza a quien EEUU y el resto del mundo deben mucho. No hablo de Winston Churchill, que también podría entrar en esa descripción, sino del general George Patton.


La biografía de este brillante militar fue llevada al cine -de forma magistral- en el año 1970 de la mano de Franklin J. Schaffner. Apoyado en un guion escrito por Edmund H. North y un 'tal' Francis Ford Coppola a las puertas del Olimpo cinematográfico, Patton es una radiografía no solo personal, sino también histórica. Desde el norte de África a Berlín, pasando por Sicilia, Normandía y Las Ardenas, el filme hace un exhaustivo análisis a las mayores gestas que los Aliados libraron frente al ejército alemán. 

Y como centro de este poderoso y atractivo retrato se encuentra un magnífico George C. Scott. Quizá el actor más indicado para interpretar al afamado general, ya que como él, era otro tipo polémico y con una fuerte personalidad. En este trabajo, Scott realiza una fabulosa interpretación que le valió un sinfín de premios, entre ellos, el Oscar a mejor actor.

La película es un prodigio. Sus casi tres horas de duración se ven con muchísimo interés, no hay ningún momento de bajón en el ritmo de la misma y la transición entre las campañas en las que participó el general no alteran la continuidad en el relato. Las escenas bélicas son perfectas, al igual que la producción, con unas localizaciones que se sitúan en Almería -recreando Sicilia- o Segovia -recreando Las Ardenas- entre otros lugares escogidos para el rodaje.

El héroe y su personalidad

Odiado, amado y temido, tanto por parte de sus hombres como de sus rivales, George Patton fue un hombre de otro tiempo. Admirador de los antiguos generales romanos, era un estudioso de todas las campañas que se habían llevado a cabo a lo largo de la historia. Era un hombre que vivía por y para la guerra, un profesional del conflicto bélico por así decirlo. Y ahí radicaba su éxito.


No dudaba y no aceptaba la duda entre sus hombres como anticipa en el fabuloso prólogo que nos anunciaba la personalidad de este hombre. Asimismo, era un visionario, ya que antes de terminar la II Guerra Mundial vio como la URSS era el enemigo a batir y así se lo dijo a sus superiores, instándoles a luchar contra los comunistas justo al terminar la guerra, aprovechando que el ejército norteamericano estaba en Europa y ante el peligro que suponía el dejar media parte del continente a esa bestia llamada Stalin.

Scott y el cine como salvavidas

La elección de George C. Scott para dar vida a Patton fue perfecta. Ambos vivían por y para su profesión. Sin guerra, sin conflicto militar, el general no era nadie, así lo dice en varios momentos de la película. Lo único que le daba sentido a su vida era la guerra ya que, en sus propias palabras, consideraba la vida civil demasiado aburrida. Por su parte, el actor necesitaba el cine para vivir. La interpretación era lo único que le alejaba del alcohol, adicción en la que recayó varias veces y de la que solamente podía escapar cuando estaba inmerso en un proyecto, ya fuera de cine o teatro.


George C. Scott se introduce en el personaje histórico y refleja los vaivenes de su personalidad. Sabedor de la valía del general para el ejército pero a la vez, de la poca simpatía que despertaba entre el alto mando y los congresistas norteamericanos, la tristeza y la soberbia circulan por el rostro del actor. 


Hay una escena portentosa en un hospital de campaña. En la misma, Patton revela su humanidad al entregar una de sus medallas y rezar al lado de un soldado que está moribundo para medio minuto después, estallar de ira frente a un soldado que sufría un ataque de nervios por los bombardeos que sufrían diariamente. En todos esos fotogramas, Scott demuestra la clase de actor que era.

Mención aparte merecen el siempre notable Karl Malden, como el general Bradley -el guión está basado en sus memorias- y la banda sonora de Jerry Goldsmith, que recuerda en muchos momentos a las marchas militares. Una BSO aparentemente sencilla, pero que acompaña a la perfección, tanto en los momentos de mayor tensión como en aquellos más dramáticos.

Patton es una obra maestra que arrasó en los Oscar de 1970, ganando 7 premios, entre ellos el de mejor película, director, actor y guion. Un triunfo del cine bélico que hacía justicia con un personaje extremadamente importante dentro del siglo XX. Su calidad cinematográfica y su rigor histórico hicieron que en el año 2003, la biblioteca del Congreso Estadounidense la considerase culturalmente importante conservando varias copias en el Registro Nacional de Filmes estadounidense. Es una master piece que merece mucho la pena.


Ficha Técnica

Título original: Patton

Año: 1970

Duración: 164 min.

Género: Bélico / Biográfico / II Guerra Mundial / Drama

País: Estados Unidos Estados Unidos

Dirección:  Franklin J. Schaffner

Guion: Francis Ford Coppola, Edmund H. North. Libros: Ladislas Farago y Omar N. Bradley

Música: Jerry Goldsmith

Fotografía: Fred J. KoeneKamp 

Reparto: George C. Scott, Karl Malden, Stephen Young, Michael Bates, Michael Strong, James Edwards, Karl Michael Vogler, Frank Latimore, Morgan Paull

Premios: 1970: 7 Premios Oscar incluyendo mejor película, director, actor y guion. 

                1970: Globo de Oro: Mejor actor drama 
                1970: Premios BAFTA: Nominada a Mejor Actor y Banda Sonora.
                1970: National Board of Review (NBR):  Mejor Película y Mejor actor
                1970: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor Actor

Puntuación: 9/10

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