Recientemente hemos celebrado el 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna. Aquel 20 de julio de 1969, la Tierra se paralizó cuando el Apolo XI se posaba en la superficie lunar. Este acontecimiento sin precedentes conseguido por Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins concentró a gran parte de la humanidad frente a los televisores. Y posteriormente el cine lo ha retratado en multitud de ocasiones.
A pesar de que la gloria recayó sobre los tres astronautas, especialmente en Armstrong, no cabe duda de que este hito histórico fue un trabajo en equipo. Gente anónima de la NASA, miembros del ejército e incluso políticos que no son nombrados en los libros de texto fueron piezas importantes de la misión.
Asimismo, una de las partes esenciales de esta empresa fue la retransmisión de semejante hazaña. Aún hoy en día hay gente que afirma que todo fue una pantomima, un montaje grabado por Stanley Kubrick en el Área 51 previo encargo del gobierno estadounidense. Incrédulos, amantes de las conspiraciones cuyas teorías en este aspecto carecen de toda lógica.
A pesar de que la gloria recayó sobre los tres astronautas, especialmente en Armstrong, no cabe duda de que este hito histórico fue un trabajo en equipo. Gente anónima de la NASA, miembros del ejército e incluso políticos que no son nombrados en los libros de texto fueron piezas importantes de la misión.
Asimismo, una de las partes esenciales de esta empresa fue la retransmisión de semejante hazaña. Aún hoy en día hay gente que afirma que todo fue una pantomima, un montaje grabado por Stanley Kubrick en el Área 51 previo encargo del gobierno estadounidense. Incrédulos, amantes de las conspiraciones cuyas teorías en este aspecto carecen de toda lógica.


