domingo, 4 de noviembre de 2018

'Bohemian Rhapsody': Una leyenda llamada Freddie 'Rami Malek' Mercury

Bohemian Rhapsody es la película que todo fan de Queen quería ver -y en versión original, más-. Al menos yo, incondicional de una banda que me ha acompañado en todas las fases de mi vida. En el amor y el desamor, en los buenos y malos momentos. Me ha hecho gritar, bailar, soñar, reír, llorar, reflexionar y, en definitiva, sentir y vivir. Todo eso lo lograron -y siguen haciéndolo- las canciones de un grupo eterno, que parecía roto tras la muerte de Freddie Mercury: el alma y la voz que ha a la vida gracias a un maravilloso Rami Malek.


Muchos años ha tardado en salir adelante un proyecto, Bohemian Rhapsody, que necesitábamos quienes no pudimos ver en concierto a Freddie, Brian, Roger y John juntos, y que se nos hacía poco escuchar o ver en vídeo el concierto de Wembley del 12 de julio de 1986. Primero dirigida por Bryan Singer (Sospechosos habituales) y finalmente acabada por Dexter Fletcher (Amanece en Edimburgo), lo cierto es que la espera ha merecido la pena. Porque Bohemian Rhapsody, como la propia canción, es toda una orgía de géneros, un canto al arte y a la libertad al servicio del espectáculo, con la que es imposible no conectar y emocionarse con cada plano. Un tributo a Queen, a Freddie Mercury y a sus huérfanos fans en el que el único pero puede encontrarse en en el montaje y en los albores del final, coincidiendo con el bache de la banda.

Tengo que volver a hablar de Rami Malek antes de desgranar la película. Espectacular. Todo el mundo tenía su propia visión de Farrokh Bulsara -Freddie Mercury-, el artista que revolucionó para siempre la forma de crear música. Era difícil plasmar todo lo que Mercury representa para generaciones. Pero Malek, con una interpretación bestial, devuelve a la vida al cantante y compositor británico. Cada gesto, cada palabra, nota o su figura entre luces y sombras...Todo recuerda a Freddie y eso es un trabajo físico, emocional y humano al que solo se puede aplaudir.

Joseph Mazello, Ben Hardy, Rami Malek y Gwilym Lee en 'Bohemian Rhapsody' (Fox movies).

Confieso que con Bohemian Rhapsody me esperaba un batiburrillo de canciones del grupo para contentar al respetable. Algo así como cumplir el expediente. Una película superficial. Pero mi sorpresa ha sido mayúscula. Todo lo contrario. Desde el principio, en los prolegómenos del Live Aid de 1985, que significó un antes y un después para Queen, sabes que estás ante una película diferente. Un biopic que bien es cierto sigue los cánones del género pero que aquí está más que justificado que siga la pauta. Y rápidamente, con un gran flashback sobre cómo se forjó Queen desde Smile, empieza el espectáculo.

A partir de ahí es un no parar. Hay momentos para todo. Como por ejemplo la comedia, que llega al clímax en cómo se fraguó A night at the opera y, especialmente, la canción Bohemian Rhapsody, con un Roger Taylor -Ben Hardy- desatado. A continuación, la pelea porque sonara en las radios. Los apenas cinco minutos de Mike Myers en pantalla, en esta secuencia, son oro, en esa especie de guiño a Wayne's world ¡Qué desparrame!. Y, por supuesto, hay mucha música, drama y agitación en todo el viaje de Queen hasta el orgásmico y milimétrico final del concierto Live Aid de 1985 -de los mejores que puedo recordar-.




Más allá de Freddie Mercury

Al contrario de lo que pueda parecer, Bohemian Rhapsody no es solo Freddie Mercury. Por supuesto él es el centro de todo el sistema. Pero detrás de una leyenda siempre hay secundarios que empujan al artista de hombre a mito. Y aquí la película de Fletcher se apoya en unos actores de reparto muy buenos. Empezando por Gwilym Lee (Brian May) y Ben Hardy (Roger Taylor), desde los inicios junto a Freddie. Pero también Joseph Mazzello, el niño de Jurassic Park ya crecidito (John Deacon, mi bajista favorito con Garry Tallent). En esa lucha de egos, Mazello /Deacon, es la calma, el sosiego que mantiene el ritmo en su tempo justo. Algo que también necesita la película para dejarte al borde del extremo.

Quién es quién en 'Bohemian Rhapsody' (Fox movies).

Gran trabajo de los cuatro que significa en cine lo que a la música sus canciones. Porque sí, Freddie Mercury era buenísimo, pero con May, Rogers y Deacon era el mejor. Bohemian Rhapsody es un reconocimiento a los tres, responsables de las letras de muchos de los himnos del grupo. La química de todos, pero también sus broncas al filo del divorcio, son llevadas a la gran pantalla con mucho tacto y estilo. La cámara de Singer, primero, y Fletcher, después, te hace partícipe de cómo se originaron las canciones hoy eternas y eso es algo clave para que este trabajo te atrape.

Pero si May, Rogers y Deacon fueron esenciales en la vida de Mercury, no andaba a la zaga Mary Austin, magníficamente interpretada por Lucy Boynton. Para saber lo que Austin representó en la vida de Bulsara, basta escuchar Love of my life -la misma que está sonando mientras escribo-, y ahí se entiende todo. Y en lo que ocupa al cine, la sintonía de Malek y Boynton es sobresaliente. Secuencias llenas de sentimiento. Te los crees al cien por cien, en otro de los puntos fuertes de la película, como las aportaciones de Aidan Gillen (The Wire y Juego de Tronos) y Tom Hollander (In the Loop) como Jim Beach, los rostros más conocidos de la película.

No es película para el morbo

Una vez vista Bohemian Rhapsody, queda claro que en ella cabe todo salvo, afortunadamente, una cosa: el morbo. Por supuesto que la vida privada de Freddie Mercury, así como su enfermedad son tratadas en la película, pero de una forma exquisita y sin recurrir a innecesarias escenas explícitas de sexo o un Mercury devorado por el SIDA.

La vida privada de Freddie Mercury se trata de manera exquisita y elegante en 'Bohemian Rhapsody' (Fox movies).

Nadie de Queen, incluido el propio afectado, quiso hablar de algo que quedaba en el ámbito de la vida privada. Y si ellos no querían, quiénes son los demás para hacerlo. Solo el periodismo más sensacionalista y buitre -que también aparece caricaturizado en la película- podía interesarse por esto. Y así ha sido, porque parte de la crítica que ha arremetido contra el filme ha sido precisamente por esto, por no mostrar 'carnaza' que a mi, principalmente, no me interesa. Algo que sí atrajo a los elementos nocivos que pulularon alrededor de la vida de Freddie Mercury y que también tienen su protagonismo en el filme.

No hay que olvidar que Bohemian Rhapsody es una obra que lleva a la ficción hechos reales. El trabajo de Singer y Fletcher, con sus licencias, no necesitaba arriesgar porque ya lo había hecho la propia Queen en el pasado. El grupo había marcado el camino a seguir en nombre de la libertad -I want to break free e Innuendo-. La misma libertad que tenía la banda para no hablar de algo que no nos interesaba.

Gwilym Lee, como Brian May, y Rami Malek, como Freddie Mercury (Fox movies).

Los fans queríamos su música, sus letras y una aproximación a la forma de crearlas, que por fortuna es en lo que se centra la película. Para lo demás -y también refinado- está el documental Days of Our Lives, que con testimonios de los protagonistas reales viene a dar más detalles que Bohemian Rhapsody. Como por ejemplo, que el VIH le fue descubierto en abril de 1987, por lo que la película no debería ni abordar el tema, ya que cierra con el concierto Live Aid de 1985 -hay que venir con los deberes hechos de casa, señores críticos-.

Por tanto es vital afrontar este trabajo cinematográfico como lo que es: un tributo, un acercamiento, a una parte de la vida de los miembros de Queen y en especial a su vocalista. El cine es un vehículo para transmitir historias, entretener, emocionar y llegar a provocar algún sentimiento. Y Bohemian Rhapsody logra todo eso y más. Los que esperaban morbo, que lo busquen en otra parte. Pero como es inevitable esquivar a los amantes de la carroña, que tratan de torpedear una película tan completa, Freddie Mercury lo tenía claro y por eso: The show must go on.


Ficha Técnica


Título original: Bohemian Rhapsody

Año: 2018

Duración: 134 min.

Género: Musical / Drama / Biográfico / Hechos Reales

País: Reino Unido Reino Unido

Dirección: Bryan Singer, Dexter Fletcher

Guión: Anthony McCarten (Historia: Anthony McCarten, Peter Morgan)

Música: John Ottman

Fotografía: Newton Thomas Sigel

Reparto: Rami Malek, Joseph Mazzello, Ben Hardy, Gwilym Lee, Lucy Boynton, Aidan Gillen, Tom Hollander, Mike Myers, Allen Leech, Aaron McCusker, Jess Radomska, Max Bennett, Michelle Duncan, Ace Bhatti, Charlotte Sharland, Ian Jareth Williamson, Dickie Beau, Jesús Gallo, Jessie Vinning

Premios: 2018: Premios Oscar: 5 nominaciones incluy. mejor película, actor (Malek) y montaje
                2018: Globos de Oro: Mejor película drama y actor (Rami Malek)
                2018: Premios BAFTA: 7 nominaciones, incl. Mejor film británico y actor (Rami Malek)
                2018: Critics Choice Awards: Nominada a mejor actor, vestuario y maquillaje
                2018: Asociación de Críticos de Chicago: Nominada a Mejor actor (Rami Malek)
                2018: Satellite Awards: Nominada a mejor actor comedia/musical (Rami Malek)
                2018: Sindicato de Productores (PGA): Nominada a mejor película
                2018: Sindicato de Actores (SAG): Nominada a mejor reparto y actor (Rami Malek)

Puntuación: 9/10

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