sábado, 1 de febrero de 2020

'Atrapado en el tiempo': "¿Y si no hay mañana? ¡Hoy no lo ha habido!"

¿Qué haríais si se repitiese una y otra vez el mismo día en vuestras vidas? ¿Idear planes para robar el furgón de un banco? ¿Ligar con desconocidas? ¿Intentar conquistar el corazón de tu compañera de trabajo? ¿O tal vez comer comida basura hasta reventar?

Si ninguno de esos planes está entre vuestras primeras opciones, quizá sea porque aún no sabéis que es 2 de febrero, que tenéis el interesante trabajo de ver a una marmota predecir el final del invierno y os encontráis rodeados de nieve en Punxsutawney, Pensilvania.


¿Podría ser peor? Si. Cada día el despertador sonará a las 6.00 horas, y con la canción de Sonny & Cher I've got you babe de fondo el locutor os recordará que "...no olvidéis los descansos porque hoy hace frío. Hace frío todos los días. ¿Dónde creías que estabas, en Miami? Pues te equivocas..."

No os preocupéis, no estáis ni en Miami ni en Pensilvania. Ninguno de vosotros sois Bill Murray ni vuestra vida está dirigida por Harold Ramis. En cambio tenéis la suerte de que está pareja se volviese a unir allá por 1993 para crear una de las mejores comedias de finales de siglo, Atrapado en el tiempo.


Pareja sublime la que forman Andy MacDowell y Bill Murray.

Phil Connors -Bill Murray- es el hombre del tiempo de una cadena de televisión que tiene que cubrir  la información del conocido como 'Día de la marmota' en Punxsutawney. Acompañado por su productora Rita -Andie MacDowell- y Larry -Chris Elliott- el cámara, Phil se ve atrapado en la misma fecha, 2 de febrero, condenado a repetir las mismas 24 horas día tras día.

Bil Murray desatado VS Bill Murray humanizado

Atrapado en el tiempo tiene dos partes bien diferenciadas. La primera, más ácida y corrosiva, con situaciones dispares que dan pie al Bill Murray más desatado que aprovecha la ausencia de consecuencias en sus actos para hacer todo tipo de barrabasadas.

'Atrapado en el tiempo' está lleno de gagas de Bill Murray.

La segunda, mucho más humana en la que se aprecia la lógica desesperación del protagonista. Éste, busca la redención por cualquier vía, desde el suicidio hasta, asumiendo la imposibilidad de escapar de la maldición del 2 de febrero, intentar convertirse en mejor persona.

Vaya por delante que el guión escrito por Harold Ramis y Danny Rubin es sublime. La idea, las situaciones, los diálogos son sencillamente brillantes. Pero esta es una de esas ocasiones en las que en un actor se convierte en el valor más fuerte que tiene una película. Bill Murray es el eje sobre el que gira este gran filme.


Repetir el mismo día eternamente da para aprender a tocar el piano. Por ejemplo.

Para su papel se barajaron otras opciones, entre ellas las de Steve Martin y Tom Hanks. No dudo que ambos hubiesen hecho grandes interpretaciones en este caso; Martin estaba en plena forma allá por los 90 y Tom Hanks borda cualquier papel que cae en sus manos. Pero Bill Murray compone su mejor interpretación sabiendo captar y expresar los matices de su personaje a la perfección.

A medida que avanza la película, Phil va humanizándose.

Un personaje, el de Phil Connors, egocéntrico, desagradable, ambicioso y en ciertos momentos maleducado. Movido por su propio interés y egoísmo, hace de la ofensa su mayor hobby y a los que le rodean el objetivo de sus gracias y comentarios ofensivos.


Treinta años no son nada

Durante el metraje podemos asistir a la transformación de Phil, tanto desde el punto de vista personal como en su relación con el resto de personajes. En la primera parte del filme, el protagonista sacia sus deseos utilizando para ello si procede a los que están a su alrededor. Posteriormente, mucho más hundido psicológicamente, se aislará buscando el suicidio. Finalmente, al no encontrar salida, se centrará en mejorar como persona cambiando para ello su trato hacía los demás.

Bill Murray junto a Andy MacDowell y Chris Elliot.

La virtud de Harold Ramis está en no caer en lo empalagoso en esa parte final, más edulcorada y naif, pero necesaria para completar el filme. Si hacemos el balance nos queda una obra redonda, que casi treinta años después de su estreno no ha perdido la gracia ni el encanto. Es como esas comedias del Hollywood clásico, que siendo hijas de la época en la que se rodaron, aún en la actualidad permanecen sólidas cuando las vuelves a ver.

Un clásico de la comedia

Es por eso, por lo que hay que considerar a Atrapado en el tiempo como un clásico de la comedia. Es, además, un título que sobrepasa la barrera del cine para situarse en la cultura popular. La frase "el día de la marmota" aplicada para referirnos a algo que se repite, seguramente la hayan utilizado personas que no han visto la película o que quizá ni la recuerdan.

Stephen Tobolowsky, un auténtico pelmazo para Bill Murray.

Por el papel de Bill Murray, el encanto de Andie MacDowell, la pesadez del personaje de Stephen Tobolowsky, el guiño a Clint Eastwood y por muchas cosas más (hasta un Michael Shannon irreconociblemente joven) hay que volver a ver o descubrir por primera vez esta gran obra.

Y recordad excursionistas, si alguna vez os veis atrapados en un bucle tan angustioso, al menos tendréis la suerte de saber cómo se sintió por un día, solo por un día, Phil Connors.


Ficha Técnica


Título original: Groundhog Day

Año: 1993

Género:  Comedia / Drama / Romance / Fantástico / Viajes en el tiempo

Duración: 96 min.

País: Estados Unidos 

Director: Harold Ramis

Guión: Danny Rubin, Harold Ramis

Música: George Fenton

Fotografía: John Bailey

Reparto: Bill Murray, Andie MacDowell, Chris Elliott, Stephen Tobolowsky, Angela Paton, Marita Geraghty, Brian Doyle-Murray, Robin Duke, Rick Overton, Harold Ramis, Michael Shannon, Hynden Walch, David Pasquesi, Les Podewell

Puntuación: 8,5/10
                             

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