"De un lugar del que nunca has oído hablar llega una historia que nunca olvidarás". Así se definía en 1981 Gallipoli, de Peter Weir, película que recreaba una de las más famosas batallas de la Primera Guerra Mundial, con el jovencísimo Mel Gibson en uno de sus primeros grandes papeles. Y junto a él, Mark Lee, el chico de la piernas como muelles de acero que le llevaban a la velocidad de un leopardo.
Hace seis años, aprovechando el centenario de la contienda mundial, seleccionábamos diez películas sobre un conflicto eclipsado por el que tuvo lugar dos décadas después. Y por supuesto Gallipoli no podía faltar. Una película espectacular, de una realidad impecable y donde la banda sonora de Brian May, Jean-Michel Jarre y Vangelis ponía la guinda a los travelling de Weir, que regalaba una de las escenas finales mas duras que recuerdo.
Hace seis años, aprovechando el centenario de la contienda mundial, seleccionábamos diez películas sobre un conflicto eclipsado por el que tuvo lugar dos décadas después. Y por supuesto Gallipoli no podía faltar. Una película espectacular, de una realidad impecable y donde la banda sonora de Brian May, Jean-Michel Jarre y Vangelis ponía la guinda a los travelling de Weir, que regalaba una de las escenas finales mas duras que recuerdo.
