domingo, 12 de enero de 2020

'1917': Sam Mendes te mete de lleno en la Primera Guerra Mundial

"De un lugar del que nunca has oído hablar llega una historia que nunca olvidarás". Así se definía en 1981 Gallipoli, de Peter Weir, película que recreaba una de las más famosas batallas de la Primera Guerra Mundial, con el jovencísimo Mel Gibson en uno de sus primeros grandes papeles. Y junto a él, Mark Lee, el chico de la piernas como muelles de acero que le llevaban a la velocidad de un leopardo.

Hace seis años, aprovechando el centenario de la contienda mundial, seleccionábamos diez películas sobre un conflicto eclipsado por el que tuvo lugar dos décadas después. Y por supuesto Gallipoli no podía faltar. Una película espectacular, de una realidad impecable y donde la banda sonora de Brian May, Jean-Michel Jarre y Vangelis ponía la guinda a los travelling de Weir, que regalaba una de las escenas finales mas duras que recuerdo.


Esos planos y esa crudeza tienen hoy, en pleno siglo XXI, su continuación. No me gustan las comparaciones, aunque periódicamente haya empezado por ellas. Pero ese legado de Weir lo ha cogido Sam Mendes para realizar una película que marcará época: 1917. Una obra que mete al espectador de lleno en el sufrimiento, el dolor, el barro, la sangre y la deshumanización de las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Concretamente en el frente franco alemán.

Dean-Charles Chapman y George MacKay tienen que trasladar un mensaje importante al frente.

Su punto de partida es bastante sencillo. Dos soldados británicos, Schofield (George MacKay) y Blake (Dean-Charles Chapman), reciben la misión del Alto Mando (Colin Firth) de mandar un mensaje al frente aliado para detener un ataque aprovechando la aparente huida de los alemanes. Las comunicaciones están rotas y la única vía es una carta que ha de ser entregada en un día. Si la misiva no llega a su destino, miles de soldados británicos caerán en una emboscada. Entre ellos el hermano de Blake.

Así pues, a contrarreloj, con una cámara en primera persona y un falso plano secuencia de casi dos horas, acompañamos a los jóvenes protagonistas por territorio enemigo, por unas infectas trincheras y un continente asolado por la guerra. Una "aventura" tensa, donde las balas silban a nuestra izquierda y derecha, mientras corremos y corremos para evitar la masacre.


'1917' está llena de tensión, con plano descomunales de Sam Mendes.

Sí, con 1917 Sam Mendes construye una suerte de videojuego a lo Call of Duty o Medal of Honor donde el protagonista también es el espectador. Los planos secuencia y los travelling son el camino a seguir para lograr introducir en el público esa sensación de angustia. Esa emoción de dolor y de decirte: ¡Joder, qué más puede pasar!

Y el ganador de un Oscar por American Beauty lo hace sin apenas mostrar escenas de acción. Las justas y necesarias. También, al contrario que Gallipoli, pasa por encima de la personalidad de los soldados Blake y Schofield.

El juego de luces y sombras también destaca en la película de Sam Mendes.

Apenas sabemos nada de ellos, salvo contadas pinceladas. Eso quizá -y digo quizá por poner un pero- hace que no sintamos como nuestros a los protagonistas, sumado a que el relato antibelicista no es tan redondo como la australiana y su final es menos apoteósico. Sin embargo se soluciona convirtiéndonos en hermanos de sangre de unos soldados británicos que tienen pie y medio en el matadero.

Sam Mendes: un paso más hacia la leyenda

Pocos directores debutan cosechando un éxito tan descomunal como ganar un Oscar con su primer largometraje. Sam Mendes lo hizo, ya digo, con American Beauty. Sobran los calificativos para una película que sigue tan fresca como el día de su estreno.

Sam Mendes da instrucciones a los protagonistas de la película.

A aquel drama cargado de punzante crítica le siguió un segundo trabajo como Camino a la perdición. Una suerte de western con gangster crepuscular, que además significaba la última película de Paul Newman y otra faceta de Tom Hanks que brillaba a la perfección. Sam Mendes se atrevía así con un género para nada sencillo, ejecutando una obra emocionante y también hoy legendaria para quienes nos gustan este tipo de películas. Como la banda sonora de Thomas Newman, que en cambio pasa desapercibida casi en 1917.

Su primera inmersión en el cine bélico vendría con Jarhead, una película menor en su filmografía pero que se dejaba ver. Mendes, un par de años después, volvería a la senda del éxito con un fuerte drama como Revolutionary Road. Y todavía le quedaría atrevimiento para rodar dos de las mejores películas sobre 007 como Skyfall y Spectre.  A la saga Bond le imprimía un tono oscuro como el que siempre guardan sus largometrajes.

Con '1917', Sam Mendes filma una de sus películas más arriesgadas y atrevidas.

Desde 2015, salvo por el cortometraje Louis Vuitton, no se ponía tras las cámaras. Y así llegamos a 1917. De nuevo al cine bélico, con el que había tropezado una década antes. Pero en este envite, Sam Mendes sale fortalecido. Convertido en un director épico, camino de la leyenda gracias a ese atrevimiento de rodar en secuencia y portentosos travelling que desde la butaca son una delicia. Siguiendo el reciente ejemplo de Iñarritu en Birdman, pero desde otra perspectiva dramática.

La madurez de George MacKay

1917 está triunfando por su apartado técnico que es bestial. El guión es muy bueno también para ya digo, no tan completo como se puede esperar. Sí está a la altura de ese Olimpo, en cambio, George MacKay, que con la obra de Mendes alcanza la madurez interpretativa.

A base de pasar penurias, George MacKay alcanza la madurez interpretativa con '1917'.

Si te gusta un poquito este arte del cine, Mackay es de esos actores que sueles decir: Eh, este tío me suena. Normal, porque lo hacía realmente bien en Amanece en Edimburgo, un poquito más flojo en Mi vida ahora y remontando en la magnífica Pride y El secreto de Marrowbone. Uno de sus roles más destacados llegaba con 22.11.63, acompañando al bueno de James Franco en la tarea de salvar a JFK.

Y ahora con 1917 logra destacar en un papel protagonista de altos vuelos. Desde aquí reivindico su interpretación en un año -refiriéndome a 2019- donde el caché ha estado muy alto. Sin desmerecer a su compañero de fatigas, Dean-Charles Chapman, que prosigue su carrera más allá de Juego de Tronos.


Ficha Técnica


Título original: 1917

Año: 2019

Duración: 119 min.

Género: Bélico / Drama / I Guerra Mundial

País: Reino Unido Reino Unido

Dirección: Sam Mendes

Guión: Sam Mendes, Krysty Wilson-Cairns

Música: Thomas Newman

Fotografía: Roger Deakins

Reparto: George MacKay, Dean-Charles Chapman, Mark Strong, Richard Madden, Benedict Cumberbatch, Colin Firth, Andrew Scott, Daniel Mays, Adrian Scarborough, Jamie Parker, Nabhaan Rizwan, Justin Edwards, Gerran Howell, Richard McCabe, Robert Maaser, John Hollingworth, Anson Boon, Jonny Lavelle, Michael Jibson, Chris Walley

Premios: 2019: 2 Globos de Oro: Mejor película drama y director. 3 nominaciones
                2019: Premios BAFTA: 9 nominaciones, incluyendo Mejor película y director
                2019: National Board of Review (NBR): Mejor fotografía. Top 10 películas del año
                2019: American Film Institute (AFI): Top 10 - Mejores películas del año
                2019: Asociación de Críticos de Los Angeles: Nominada a Mejor fotografía y música
                2019: Critics Choice Awards: 8 nominaciones, incluyendo Mejor película y director
                2019: Sindicato de Productores (PGA): Nominada a Mejor película
                2019: Sindicato de Directores (DGA): Nominada a Mejor director
                2019: Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a Mejor guion original
                2019: Asociación de Críticos de Chicago: Mejor fotografía. 5 nominaciones
                2019: Satellite Awards: Mejor fotografía. 8 nominaciones

Puntuación: 9/10

3 comentarios:

  1. Tengo muchas ganas de verla, Mendes sabe muy bine como filmar, tiene un toque muy especial.
    Un saludo

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    1. Pues en el apartado técnico es de matrícula de honor. Tiene algún pero, ya lo cuento arriba, pero es soberbia y en el top ten de la IGM

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  2. Para mi es una maravilla. Innovadora en la forma en que se ha rodado, con ese ya famoso "falso" plano secuencia, que en lugar de eclipsar la obra y utilizar la técnica como principal estandarte o credencial de la película, se sitúa como un ingrediente más.

    Cuando llevas unos minutos de metraje te olvidas del plano secuencia porque ya estás metido del todo en la historia, que en sí misma es potentísima. Muestra la crueldad y el sinsentido de la I Guerra Mundial a la perfección. Es triste, dolorosa, emocionante y asombrosa. Las escenas nocturnas, aterradoras y bellas a la vez, son de lo mejor que he visto en una sala de cine en mi vida.

    Tiene una fotografía sobresaliente y la música de Thomas Newman está colocada a la perfección en todo momento. George Mackay Dean-Charles Chapman están geniales, especialmente el primero que merecía una nominación a los Oscar como poco. Y entre los secundarios destaco el breve pero impactante papel de Mark Strong, que como siempre, es un lujo tenerlo en cualquier reparto.

    Una obra maestra que todo el mundo debe ver en pantalla grande. Para mí, un 10 de película.

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