domingo, 6 de octubre de 2019

'Joker': Una sociedad deshumanizada, un Joaquin Phoenix de leyenda

“Un tío sube al metro en Los Ángeles y se muere. ¿Crees que alguien se da cuenta?”. Le pregunta Tom Cruise a Jamie Foxx en la sobresaliente Collateral (Michael Mann, 2004). Una cuestión que esconde la idiosincrasia de las grandes metrópolis del siglo XX y del XIX. Violentas, indiferentes, insensibles, individuales, egoístas. Sin tiempo para la reflexión porque no interesa pensar ni ver más allá. Que ridiculiza lo diferente, lo humilla, degrada y pisotea. Y si puede grabarlo y difundirlo por un minuto de gloria en televisión, mejor.


Una sociedad que empuja a la soledad, donde a diario se retransmiten en vivo y en directo asesinatos, violaciones, guerras y matanzas. Personas que pasan de la vida a ser una simple estadística a golpe de mando o un solo clic, salvo que tengan detrás algún tipo de fama o dinero con el que poder ser recordado y comprar notoriedad.

Donde los medios de comunicación, en connivencia con el poder y el individuo como tal, hacen de todo un circo, un gran carnaval sin importar lo que siente y padece el que está en frente. Como una plaga de langostas que engulle almas y vomita criminales.


Arthur Fleck se gana la vida como payaso en las calles de Gotham (Warner Bros Pictures).

Esa es también la radiografía que hace en Joker el cineasta Todd Phillips de la imaginaria Gotham, una Nueva York a lo bestia. Fijándose en concreto en uno de sus habitantes: Arthur Fleck. Un hombre que había venido al mundo a traer alegría, pero el mundo no quería reírse con él, sino de él. Reducirlo a la mínima expresión.

Un individuo machacado y torturado desde su infancia. Una persona a quién la vida siempre le ha dado la espalda. Incluso cuando le ha mirado de frente, le ha aplastado hasta límites insospechados, degenerando en enfermedad mental.

Arthur Fleck se va consumiendo poco a poco en una sociedad que engulle almas y vomita criminales (Warner Bros Pictures).

Y a pesar de eso, sigue intentado sacar risas. Perseverante, como payaso, en triunfar y ser 'El rey de la comedia'. Pero cuando la cosa pinta en bastos y solo llevas espadas, date por jodido. Esas son las cartas de Arthur Fleck en la corrompida Gotham. Aunque en toda baraja siempre queda un Joker que sacar con la posibilidad de revertir la situación, disfrutar de la venganza y llegar a ser un criminal de masas. Un personaje cuya risotada desesperada y sus danzas caricaturescas son la metástasis de un sistema enfermo.

Así se forja uno de los personajes de cómic más fascinantes y enigmáticos como el Joker. Un traje que habían lucido anteriormente en la gran pantalla Jack Nicholson, Heath Ledger o Jared Leto. Y el turno le tocaba ahora a Joaquin Phoenix. El secreto de los Abbott, Gladiator, En la cuerda flojaAsesinato en 8 mm, Her, Señales, El sueño de EllisThe Master, Puro vicio, En realidad nunca estuviste aquí o María Magdalena eran solo algunos de los ejemplos del talento de un actor diferente y camaleónico, que en la cinta de Todd Phillips da un paso más para convertirse en leyenda.

Joker frente al espejo. Y el espectador frente a la pantalla (Warner Bros Pictures).

El trabajo físico y emocional que ejecuta Phoenix en este Joker es abrumador. Sin palabras. Solo cabe sentarse durante dos horas frente a la pantalla y admirar a un actor haciendo literalmente arte. Como si Miguel Ángel esculpiera El Moisés delante de tus narices o Don Miguel de Cervantes pusiera el punto y final al Quijote. Algo único. Ya de culto con solo tres días (desde su estreno) de nacimiento.

Un viaje duro y doloroso

El viaje del Joker de Phoenix es muy duro y doloroso. Se ve en la multitud de primeros planos que captan la emoción de este payaso que se marchita como la sociedad enferma en la que vive. Una Gotham que, entre recortes, violencia y poderosos millonarios que quieren aún más poder anhelando ser alcaldes, está preparada para que una chispa la haga saltar por los aires.

El viaje en Metro de Arthur no puede ser más simbólico dentro de su descenso al infierno (Warner Bros Pictures)

Esa aflicción, calvario y pena que va consumiendo a Phoenix en esta aventura ante la cámara de Phillips, antes de revolverse, es -aparte de la interpretación y el clímax de las escaleras- la gran apuesta con la que el director triunfa con esta película. Un filme que es tan poderoso, que dentro de la tortura a la que te somete provoca risas, carcajadas incluso, a un público que en la butaca bien podría alquilar un piso en la mastodóntica y desalmada Gotham.

Perplejo me quedo cuando espectadores de alrededor de mi asiento se regocijan en el momento más crítico de un Arthur Fleck al que ya ni su imaginación puede salvar de la hecatombe. En ese momento en el que la crisálida Fleck, en su apartamento junto a dos compañeros de profesión, va a pasar a la historia para dar la bienvenida al depravado Joker. Un payaso al que su descontrolada y terrorífica carcajada caracteriza como a la concurrencia que ha comprado su entrada para contagiarse de esa perversión.

El personaje de Phoenix inicia un camino de no retorno en medio de una sociedad enferma (Warner Bros Pictures).

Es en ese momento cuando me doy cuenta de que Phillips realmente ha conquistado el cine con esta película. Pues esa desafección social que plantea en la pantalla es simplemente el espejo de lo que hoy nos rodea. Es tu comunidad de vecinos, tu trabajo, tu ciudad, tu país. Ya digo: individualista, insensible y carente de empatía. Realmente descorazonador. Tal vez por eso, días después de visualizarla y provocarte una honda reflexión, causa aún más desasosiego y lamento este Joker y su entorno para nada distópico.

You are my boy, Phillips

Queda claro que Joaquin Phoenix ha deslumbrado -una vez más- con un papel muy complicado por la alargada sombra de Heath Ledger. Público y crítica somos muy dados a las comparaciones. Son odiosas e inevitables. E igual que Ledger tuvo que lidiar con Nicholson, Phoenix tenía por delante un desafío que ha solventado y esquivado de forma magistral. Se ha metido de lleno en la involución de Arthur Fleck.

Joker no se entiende sin las portadas prefabricadas de los periódicos y los contaminantes programas de televisión.

Pero no solo el actor puertorriqueño sale victorioso de estas lides. Otro que, con menos focos, se apunta un tanto descomunal es Todd Phillips, director y guionista de Joker. Nacido del mundo documental (Hated y Frat House), el cineasta neoyorquino ha hecho carrera en la comedia gamberra.

No en vano ha sido el responsable, entre otras, de la trilogía Resacón en Las Vegas, Salidos de cuentas, algo más seria: Juego de armas o en Aquellas juergas universitarias. Una obra, ésta última, donde el bueno de Will Ferrell gritaba aquello de: ¡You are my boy, Blue! en mitad de un funeral y que ahora yo se lo grito a Phillips.

Todd Phillips junto a Robert De Niro (Warner Bros Pictures).

Porque su provocador y oscuro envite en Joker, en este censurador año 2019, es de matrícula. Utiliza los focos del cómic, que arrastra a legiones de fans, para crear otra cosa radicalmente opuesta a las películas de este género. Una deliciosa trampa donde, a ojos de la élite, todos somos payasos -literal-.

Primer encuentro entre Arthur Fleck y Bruce Wayne. O los futuros Joker y Batman (Warner Bros Pictures).

Es una película evocadora de aquellos filmes del neo noir de los setenta con los métodos de la realización y la técnica de hoy. Ese juego alusivo con el color, con las luces y las sombras, la desalentadora música de Hildur Guðnadóttir o ese Robert De Niro a lo implacable Network son valor añadido a todo lo dicho anteriormente sobre el dúo Phillips-Phoenix. Y todo ello finalmente compone una cinta de época, que ya nunca más se irá del imaginario, incluso, en un momento tan olvidadizo.


Ficha Técnica


Título original: Joker

Año: 2019

Duración: 121 min.

Género: Crimen / Drama / Thriller / Cómics

País: Estados Unidos Estados Unidos

Dirección: Todd Phillips

Guion: Todd Phillips, Scott Silver

Música: Hildur Guðnadóttir

Fotografía: Lawrence Sher

Reparto: Joaquin Phoenix, Robert De Niro, Frances Conroy, Zazie Beetz, Brett Cullen, Bill Camp, Shea Whigham, Dante Pereira-Olson, Douglas Hodge, Jolie Chan, Bryan Callen, Brian Tyree Henry, Mary Kate Malat, Glenn Fleshler, Marc Maron, Josh Pais, Leigh Gill, Adrienne Lovette, Sharon Washington, Mandela Bellamy, David Iacono, Matthias Sebastiun Garry, Mick O'Rourke, Evan Rosado, Caillou Pettis, Sondra James, Gary Gulman, Kim Brockington, Jamaal Burcher, John Cashin, Ryan Funigiello, Annie Pisapia, Ray Iannicelli, Tony D. Head, Scott Martin, Dj Nino Carta, Mark Lotito, Jason John Cicalese, Keith Buterbaught, Ray Rosario, Rose Maria Wilde, Ben Heyman, Emmanuel Rodriguez, Vincent Cucuzza, Celeste Pisapía, Marko Caka, Alexandra López Galán, Bob Leszczak, Rich Petrillo, Thomas W. Stewart

Premios: 2019: Globos de Oro: Nom. película drama, director, actor (Phoenix) y bso
                2019 Festival de Venecia: León de Oro (Mejor película)
                2019: American Film Institute (AFI): Top 10 - Mejores películas del año
                2019: Critics Choice Awards: 7 nominaciones incluy. mejor película y actor (Phoenix)
                2019: Satellite Awards: 10 nominaciones, incluyendo mejor película y actor (Phoenix)

Puntuación: 10/10

2 comentarios:

  1. Sin duda un peliculón que como bien comentas expone de una manera sublime la evolución de Arthur Fleck a Joker. Muy buena dirección y muy buena actuación del inigualable Phoenix. Te deja sin palabras tanto la poca violencia explícita que se ve como el maltrato al que es sometido Arthur, simplemente por ser como es... Da mucho que pensar, sip.
    Me ha encantado vuestra review.

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    1. Lo primero. gracias por tu comentario y por seguirnos, Nuria. Es verdad que es uno de esos casos en que la violencia no necesita ser explícita para causar la impresión que provoca la historia de Arthur. Jodido desde la cuna. Para mi, la peli del año.

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